La firma Algamar procesa cada año alrededor de 200 toneladas de algas autóctonas, que captura en la ría de Vigo
18 mar 2009 . Actualizado a las 02:00 h.Con la llegada de la primavera llega también el inicio de la cosecha en las huertas del fondo del mar. La ría de Vigo es un vergel especialmente productivo. Lo saben bien los responsables de Algamar, empresa ubicada en Pazos de Borbén que se dedica a la recolección y comercialización de algas autóctonas desde hace doce años. «En Galicia tenemos una biomasa importante, con una variedad nada desdeñable de especies y de gran calidad», asegura Fermín Fernández, director de la firma.
Algamar procesó el pasado año alrededor de 200 toneladas de algas -«una cantidad mínima en relación con todas las que hay»-, la mayoría capturadas en la ría de Vigo, sobre todo en las inmediaciones de las islas Cíes, Cabo Home y Mougás.
Cuando los hermanos Fernández (Fermín comparte la propiedad con su hermano Clemente, pionero en el uso de las algas como fertilizante), después de realizar un mínimo estudio de viabilidad, decidieron dedicarse a este sector, el mercado de las algas en España estaba en pañales. «Se estaban importando cantidades testimoniales desde Japón para atender las demandas de los vegetarianos y, en general de las personas preocupadas por la alimentación», explica Fermín Fernández.
A medida que la gente va apostando por una vida sana, va creciendo la demanda aunque, como reconoce el director de Algamar, «queda mucho camino por andar», afirma.
Desinformados
Es tal el desconocimiento que la mayoría de la población tiene sobre las algas que son muchos los que piensan que se recolectan en las playas. Sin embargo, justo las que llegan a la orilla no son aptas para el consumo ya que, además de presentar un alto grado de deterioro, están mezcladas y llenas de arena.
Normalmente se pescan en zonas rocosas, entre tres y doce metros de profundidad y siempre vivas. «Han de hacerlo profesionales», subraya Fermín Fernández, que asegura que es un cometido que en su caso encargan a pescadores y mariscadores expertos. «Son los que mejor conocen la zona», dice.
La ría de Vigo puede considerarse un buen semillero de algas. Sus aguas esconden multitud de especies, si bien no todas tienen suficiente interés comercial o gastronómico. Komu, wakame, dulce, himanthalia o nori son algunas de las más apreciadas. Su precio en el mercado oscila entre los cuatro y los siete euros el kilo. «Es un producto barato si se tiene en cuenta que no suelen consumirse solas, sino como ingrediente de distintos platos o como guarnición», señala Fermín Fernández.
Aunque en tiendas especializadas y restaurantes ofrecen algas durante todo el año, la temporada se inicia en marzo y se extiende hasta julio. Los responsables de Algamar temen que la cosecha de este año presente alguna dificultad, fruto de los temporales registrados durante el invierno.
El proceso que siguen las algas tras entrar en la factoría pasa por la selección de las distintas especies, a las que se les retira el tallo y las puntas si están deterioradas. Pasan luego al secadero, donde permanecen alrededor de 48 horas. Una vez deshidratadas tienen un plazo de caducidad de cuatro años.
Las posibles dudas sobre el mundo de las algas de Galicia encontrarán respuesta en el libro de Clemente Fernández Las verduras del océano Atlántico, en el que ha contado con la colaboración de nutricionistas, biólogos, naturópatas y profesoras de cocina. Su mujer, María Niubó, es asimismo autora de Recetas con algas atlánticas. Esta publicación obtuvo el premio al mejor libro vegetariano en español. Ambas las editó Algamar.