«Tengo una botella de vino de la boda de Balduino y Fabiola en 1960»

Xulio Vázquez

VIGO

17 mar 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

Le gusta pintar y degustar un buen vino. Pero también le dio al cante, aunque ahora esto último solo lo hace entre amigos. Nació en Tordesillas, donde está enterrada Juana la Loca. Pero Matías Marqués Alija (62 años) es un vallisoletano muy cuerdo. Tiene una gran afición a coleccionar botellas antiguas de vinos y licores. Cuenta con más de 600 y no se le ha roto ninguna. Están expuestas en unas vitrinas de la vinoteca museo que lleva su nombre, en el número 61 de la vía Hispanidad. Hace 46 años que reside en Vigo. Es de esos hombres que pagarían una fortuna por una tinaja de vino de las bodas de Caná. «Tengo una botella de la boda de Balduino y Fabiola en 1960», afirma con satisfacción. -¿Qué se le da mejor, el vino o la pintura? -Lo del vino lo heredé de familia, porque mi padre hacía vino en Tordesillas. Y la pintura se me daba bien en el colegio, por lo que me decidí a pintar cuadros y ya he vendido muchos. Viene para aquí de pequeño y fui el único de mis hermanos que me he quedado en Galicia. -¿Desde cuándo sus cuadros? -Desde hace 15 años. Al principio me costaba más vender mis obras de arte que los vinos. Pero hoy día ya van a la par. He pintado unos 500 y los he vendido casi todos. -¿Cuál es su estilo? -Expresionista. Una especie de abstracción con referencias. -¿En qué se inspira? -Muchos en los viñedos de mi tierra. Ese de la pared es un paraje de Castilla cuando entra la noche y desprenden luz las piedras, llamadas conejeras. También pinté una serie de 17 cuadros dedicados a la Ribeira Sacra, con el río Sil al fondo. Solo me queda uno. -¿Cuestan muy caros? -No. Sobre 1.500 euros, dependiendo del tamaño. He participado en muchas exposiciones. -¿Y qué pintan aquí tantas botellas antiguas? -Es una colección. Fue algo que aprendí de un procurador de Madrid, porque siempre que venía a Galicia se llevaba botellas antiguas. Y yo las fui adquiriendo en Tordesillas y en Combarro, donde teníamos un restaurante, además de las que conseguí en Vigo. -¿Cuáles tienen más historia? -La botella de vino de la boda de Balduino y Fabiola es de Peralada (Cataluña) y es el mismo que se sirvió en el menú de ese banquete. -¿No la dejará catar? -(Risas). Estas botellas no se abren. Son de exposición. -¿Se la han querido comprar? -Sí. Me ofrecieron hace mucho tiempo 300.000 pesetas, pero no la vendí, porque solo tengo una. -¿Con temática política? -Sí. La que tiene una foto de Franco y pone Vino nacional . Fue etiquetada para una peña hace unos 30 años. Es un Rioja. -¿No estará agrio? -No está para beberlo, pero le sucede lo mismo a los demás vinos antiguos, porque se oxidan. -¿Alguna anécdota? -Hay quien se cuadra delante de la botella de Franco e incluso alza la mano en plan de broma. -¿Las más añejas? - Vega Sicilia de los años 1922, 23 y 24. Ahora estoy buscando una de 1936. Además dicen que fue una gran cosecha, aunque coincidió con la Guerra Civil. Hay una de coñac viejo Terry de 1883 y está muy bien conservada. -¿Cuánto cuesta la del 36? -Seguimos regateando, porque me piden 6.000 euros. -¿La más graciosa? -Puede ser un vino tostado, que pone: «Exquisito, para enfermos y convalecientes». Ganó una medalla en 1914 en Barcelona y otra en 1921 en Roma. Salió de la bodega del vigués Bautista López Valeiras.

-¿Otra curiosa?

-Es una de coñac francés Hennessy, porque poner en la botella «para beber con agua». Algo que no me imagino de un francés. -¿Y de Galicia? -Hay una que pone Vino gallego (do país). Es de las primeras que sacó Viso, en Ourense.