La estación de Vigo está en Redondela. Y no porque hayan trasladado allí la terminal a causa de las obras del AVE. La estación de Vigo está, para ser más exactos, «tirada» en Redondela. Al pasar en tren por la villa de los viaductos, se observa en los andenes un grácil conjunto escultórico formado por diversas piedras amontonadas, en las que el ojo más sagaz descubrirá labrados capiteles, volutas y molduras. He ahí la estación de Vigo. Se trata del viejo edificio ferroviario que el Concello declaró bien a conservar, pero que terminó demolido. Durante años, se especuló con reconstruirlo como centro vecinal o como conservatorio de música. Aburrida de esperar, Adif decidió depositarlo en Redondela, constituido en escombrera y comido por el musgo.
Si algún vivo no se ha llevado ya las piedras para cerrar una finca, la antigua estación de Vigo, edificio a conservar, sigue allí en su mayor parte, tirada por el suelo, como monumento a la forma de proceder que es propia de nuestra ciudad.
Leo en este diario que la Consellería de Cultura prepara ahora la catalogación del patrimonio industrial de Vigo. Es una gran noticia. Edificios como La Metalúrgica, Alfageme, la Panificadora, Bodegas Bandeira o la fábrica Ribas serán estudiados, descritos y catalogados con precisión de taxonomista. En teoría, los trabajos permitirán proteger mejor nuestra arquitectura fabril, una joya de la que Vigo puede presumir.
Que las fábricas son bellas no lo vamos a descubrir ahora. Cuando se habla de esto, parece obligatorio el ejemplo de la Tate Modern de Londres, galería de fama mundial que ocupa el edificio de la antigua central eléctrica de Bankside. Desde que la Tate Modern abrió, en el año 2000, es visita obligada en Londres. La gente que antes te daba la paliza con el Big Ben, ahora te la da con esto. Si no vas a ver «la Tate?, eres poco menos que tonto. Ahora bien, ¿alguno, de entre quienes vuelven cantando maravillas del edificio londinense se ha dado una vuelta por la fábrica de Alfageme, en Tomás Alonso? ¡Ya les gustaría en Londres tener una fábrica como la antigua conservera diseñada por Manuel Gómez Román! Que, además, es de 1928, y no de 1963, como la Tate.
La fábrica de Alfageme es el Versalles de Vigo. Puede que sea lo más hermoso que se ha construido nunca en esta ciudad. Y, por lo visto, aún vamos ahora a catalogarla. Mientras la estación de Vigo, bien a conservar, sigue tirada en Redondela, ignoramos nuestro patrimonio. Adoramos lo ajeno y no valoramos lo nuestro. Como ese soberbio edificio de Gómez Román que sigue ahí olvidado sin decir ni Miau!.