El peso postelectoral de Vigo

VIGO

Los representantes de la ciudad suelen desaparecer de sus escaños después de ejercer el papel de anzuelo ante las urnas

15 feb 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

Es un clásico de todas las campañas. Los principales partidos políticos echan mano de sus bazas viguesas para sembrar de anzuelos las urnas de los colegios electorales de la ciudad, y luego, según va avanzando la legislatura, esa presencia de Vigo en las Cámaras se diluye hasta casi desaparecer. Ocurrió en el mandato que está a punto de rematar: el BNG hizo hace cuatro años de Carme Adán su bandera local y antes de que llegara a tomar posesión la relevó en el Parlamento para auparla a una dirección xeral. También sucedió en el PSOE con Abel Losada, que de número dos de los socialistas de la provincia detrás de Emilio Pérez Touriño, pasó a ser reclutado para tareas internas, también como director xeral, en el gabinete presidencial. Y antes ocurrió lo mismo en el Congreso con María Xosé Porteiro, enviada al exilio dorado de Buenos Aires, o en el Senado con Corina Porro, obligada a abandonar para dejar su sitio a Manuel Fraga, como ahora le vuelve a suceder en la Diputación para tratar de sumar más apoyos locales a la lista de Alberto Núñez Feijoo.

Será quizás por ese peso menguante de Vigo en las instituciones que los grandes proyectos que aguarda la ciudad, son eso, solo proyectos desde hace muchos años, primero con el PP y ahora con el PSOE y el BNG.

La cita con las urnas del 1 de marzo vuelven a dibujar en principio un panorama en favor de Vigo incluso mejor que en anteriores comicios. Porro, Ignacio López Chaves, María José Caride, Manel Gallego, Abel Losada, Carme Adán y Henrique Viéitez pueden elevar el papel de la ciudad en O Hórreo durante la próxima legislatura con más contundencia que en etapas anteriores. Pero como en otras ocasiones, lo importante no solo es llegar, sino permanecer, y ya se sabe que la ex alcaldesa popular en principio solo lo hará hasta que le toque pelear por la alcaldía; que Adán puede volver a ser llamada a tareas de gestión en la Xunta, y que ese mismo papel podría ser reservado a su pesar para Losada si el bipartito consigue recuncar. Y aunque ellos puedan tener cargo en lugar de escaño, este deberá redundar en favor de toda la comunidad y no de manera insistente en favor de una ciudad. Y no es que se deba o toque hacer ahora una política de puertas adentro, de localismo sin frenos, pero sí es el momento de hacer realidad un estatus que los tres líderes aseguran garantizar a Vigo en estos días de campaña hasta la saciedad, pero que una y otra vez tras el toque de campana de las urnas se olvida hasta que vuelva a ser necesario contar los votos de la ciudad más poblada de la comunidad.

Ampliación de Peinador y captar nuevos vuelos; adaptación a las necesidades de los vigueses de los servicios judiciales y sanitarios; nuevo hospital; Ciudad del Mar; autovías a O Porriño y Pontevedra; auditorio, cercanías... y esa larga lista que todo el mundo sabe ya de memoria y que sigue pendiente de cumplir.

Por eso es tan importante que los vigueses elegidos se mantengan en sus puestos por una vez para que todos les podamos, llegado el caso, reclamar.