El culo apretado y Robben. El Real Madrid ha logrado dar un salto táctico en el mundo del fútbol. Ha patentado el 10-1. Desde que el extremo holandés resucitara de su enésima lesión, el rival es lo de menos en los partidos de los blancos. Hay una decena de futbolistas empeñados en evitar que el rival juegue y uno encargado de hacer el resto.
Ayer tocaba el Numancia, equipo obrero donde los haya, y el Real Madrid se entregó a un juego de imitación. Si los de Soria gustan del pase atrás, Lass y Gago exhibieron todo un repertorio de desplazamientos de balón a un metro. El francés acabó el partido con cincuenta pases completados. Puede que dos no fueran a sus centrales. Los locales lo fiaron al balón parado y al juego aéreo y a los visitantes no les pareció mala la idea.
Los Pajaritos es un rectángulo muy estrecho y nadie se preocupó en ensancharlo. El Numancia no supo y el Madrid no pudo, huérfano de otro extremo que Robben, que cubre todo el campo, independientemente de las dimensiones que tenga. Quizá el anunciado fichaje del francés Faubert, llegado a préstamo del West Ham, permita que Juande Ramos le de sentido a la existencia de bandas.
Del Pino largó un cabezazo al palo en el minuto 26, si el árbitro no hubiera dado el pitido inicial hasta ese momento nadie se habría percatado. La siguiente ocasión, también del Numancia. Saque de esquina y a Brit se le hace enorme Casillas y muy pequeño el hueco en el segundo palo. La réplica, poco después en otro córner rematado por Heinze y limpiado por Barkero bajo palos.
No hubo más noticias hasta el descanso, salvo un tiro lejano con muy buena pinta de Higuaín que tapó perfectamente Raúl, que pasaba por allí.
El regreso trajo un par de noticias y ninguna novedad. Marcó Raúl y lo hizo como casi siempre. Alguien tira (ayer fue Higuaín, tras otro arranque de Robben) y el capitán aparece para rebañar el rechace. El cazagoles definitivo logró el 307, que le iguala con Di Stéfano como máximo goleador de la historia blanca. Iban tres minutos del segundo tiempo y llegaba el tanto que merecía el partido. Uno feo.
Eslalon en horizontal
A los 13 vino el segundo. El extremo Holandés hizo otra diana repetida. Agarró la bola en la derecha y empezó a driblar en horizontal a un grupito de rivales asustados, en uno de esos eslalon que una vez abrieron un debate sobre si estará Robben a la altura de Messi. Llegado al lugar preciso, disparó pegado al poste y liquidó el encuentro.
El Numancia entregó la cuchara y pudo llegar la goleada. Higuaín, que ayer bajó una y otra vez hasta el medio campo a recibir porque nadie metía un pase en condiciones, vio como le birlaban un tiro fácil en el último segundo. Y a Cannavaro se le fue por milímetros un cabezazo.
Tan tonto se puso el partido, que al Madrid estuvo a punto de escapársele. Goiría la tuvo clarísima en un pésimo despeje de Heinze -el argentino vive desde hace tiempo de lo que aporta a balón parado-, que lo dejó solo ante Casillas; pero se puso tan nervioso que solo acertó a darle un balonazo al portero. Después Gago también se animó a poner algo de emoción al envite y se hizo expulsar, aunque ni así hubo manera de despertar al Numancia. A esas alturas, Robben ya llevaba rato aburriéndose en el banquillo.