Un central de mantequilla en un equipo de gladiadores

Juan Villar

VIGO

La batalla de Girona hay que declararla como combate nulo. Deja unas sensaciones agridulces, pero es más un ligero pasito hacia atrás que otra cosa, porque el Celta se queda en mitad de la tabla y más alejado de los puestos de ascenso.

Hubo cosas positivas: la actitud de un equipo que se comportó como un grupo de gladiadores en un emplazamiento por donde hace mil años pasaba la Via Augusta romana, el comportamiento de Borja Oubiña, que fue al choque sin miedo en unas condiciones muy adversas y peligrosas, y el retorno de David Rodríguez entre otros detalles.

Pero también cosas negativas con dos nombres propios: Juan Manuel Peña y Pepe Murcia. El boliviano tuvo incidencia directa en los dos goles marcados por el Girona. En el primero por hacer una falta evitable y en el segundo porque el jugador rival que hizo la jugada del gol le robó la cartera como si de un principiante se tratase.

Y el problema no es de ayer. Ya en Xerez Peña tuvo una actuación nefasta con un despeje incomprensible en el segundo tanto andaluz. Llueve sobre mojado.

El veterano defensa boliviano es sin duda el peor de los tres centrales con que cuenta Pepe Murcia en la plantilla. Noguerol está cumpliendo con creces cada vez que le dejan demostrarlo, a pesar de que juega de pascuas en viernes.

Si el Celta sigue siendo uno de los equipos menos goleados de la categoría no es por el nivel de su línea defensiva, sino por otras dos razones de más peso: la principal por las actuaciones de Antonio Notario en la portería, ayer de nuevo brillante, y también porque este equipo juega más a defenderse, a mantener el orden, a tapar espacios, que a realizar un fútbol creativo.

Aunque ayer no se le puede reprochar nada a la actitud de los futbolistas, que supieron leer la forma de jugar en un terreno de juego encharcado donde era muy difícil manejar la pelota. Los jugadores se comportaron como gladiadores. Esa es la características que se le pide en general a los conjuntos en Segunda División, y si además hay calidad, no faltan mimbres para ser un serio candidato al ascenso.

¿Le valía el empate a Murcia?

Faltaría solo que el entrenador supiese dirigir la nave a buen puerto, aunque con su actitud de ayer difícil será. ¿O acaso le valía el empate? Y es que con el marcador en contra metió a cuatro delanteros juntos en el terreno de juego. Sin embargo, después del tanto de Ghilas, con el equipo lanzado hacia la portería rival, ya debía de estar contento porque metió a Vila como tercer pivote dando claramente un paso hacia atrás.