Las dudas razonables de un estilo que está funcionando

J. V.

VIGO

Las tres victorias consecutivas que lleva el Celta han coincidido con un giro en el sistema de juego que Pepe Murcia comenzó a aplicar en el partido contra el Zaragoza, en el que por primera vez sentó en el banquillo juntos a dos futbolistas que habían sido claves en los primeros pasos de la escalada celeste. Desde entonces ha apostado por un 4-4-2 que no había utilizado en todo el campeonato.

Este estilo, que está funcionando en los resultados, ofrece sin embargo dudas razonables, luces y sombras.

Presión, contras y velocidad

Son las tres patas en las que se resume el juego celeste en las victorias ante el Zaragoza, el Hércules y el Alavés. El equipo demuestra buenas virtudes cuando recupera la pelota y la juego con espacios y velocidad, ya que es un sistema de juego que recurre a las bandas, donde están abiertos Dani Abalo y Óscar Díaz, y que cuenta con dos puntas que se están entendiendo bien, como son David con su velocidad y Dinei con su calidad.

Para que este estilo funcione tiene que funcionar la presión, y los mejores minutos de los partidos citados fueron precisamente cuando el Celta consiguió quitarle el balón al rival e iniciar rápidos contragolpes. Fueron los momentos en los que las ayudas defensivas de Rosada, e incluso de Dani y Óscar por momentos en las bandas, funcionaron correctamente.

De hecho, cinco de los seis goles marcados en estos tres partidos llegaron a la contra, y el sexto fue la jugada de saque de centro ante el Hércules, que culminó con el pase largo que cabeceó Dinei y remató David Rodríguez.

Inconstancia

Pero el equipo ha tenido altibajos, lo que le ha llevado a acabar sufriendo siempre. Los celestes se han mostrado inconstantes, y cuando esa intensidad en la presión disminuye, lo pasan mal y los rivales llegan con facilidad al área creando bastante ocasiones de peligro y convirtiendo a Notario en una de las figuras en los dos últimos compromisos. Es síntoma de que hay una debilidad, que además a Pepe Murcia le ha costado corregir con los cambios.

Una de las grandes dudas es qué ocurrirá en el momento en que el Celta se encuentre con un rival que salga a encerrarse, de los que hay muchos en Segunda. Tanto el Zaragoza como el Hércules se presentaron en Balaídos con una clara intención ofensiva, y el Alavés dejó muchos espacios atrás, demostrando por qué es el equipo más goleado de la categoría. Pero está por ver si este sistema de juego funciona cuando el rival le de la posesión al Celta, o si Pepe Murcia buscará otro giro inesperado.