La efectividad marcó la diferencia en Mendizorroza

V. L.

VIGO

11 ene 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

Desde la campaña 2006-2007 en que los celestes descendieron a Segunda División, el Celta no conseguía tres victorias de forma consecutiva. Por aquel entonces, los tres triunfos en las tres últimas jornadas ante Betis, Atlético de Madrid y Getafe no sirvieron para nada. Todo lo contrario que estas victorias ante Zaragoza, Hércules y Alavés que encaraman a los celestes en la tabla.

La victoria celeste en Mendizorroza fue una cuestión, sobre todo, de pegada. El Celta con tres tiros a portería hizo dos goles. Sin lanzar ni un solo córner, por siete de los vitorianos, y con un penalti en contra, que paró Notario, el equipo vigués se llevó los tres puntos con el mínimo esfuerzo. Demostró que con muy poco podía ganarle a un rival debilitado.

El gol sinónimo de puntos

El Celta siempre que ha marcado en esta temporada ha logrado llevarse algo positivo. Por eso era un buen síntoma, que el partido comenzase con los vigueses haciendo un tanto. En las cuatro derrotas celestes de esta campaña, los delanteros célticos no vieron la puerta rival. Otros cuatro partidos, ante Éibar, Huesca, Rayo Vallecano y Real Sociedad, terminaron en empate a pesar de que el conjunto vigués no fue capaz de marcar.

El balance de goles se ha nivelado en los partidos de casa y los que disputa a domicilio. Con nueve encuentros en casa y otros tantos fuera, los célticos han logrado diez goles como locales y once como visitante.

Oda al contragolpe

El actual dibujo táctico celeste es una invitación a jugar a la contra. El primer gol con un saque rápido de Notario y un par de toques, hasta llegar a puerta, es un ejemplo. Un gol a favor en los primeros compases significaba mucho terreno ganado en pos de este fútbol de espera. Sin embargo, la entrega del balón del equipo de Pepe Murcia se limitó en la primera parte a eso, darle el balón al rival. No hubo salida. El medio campo no robaba para lanzar a sus puntas. Eso provocó que la posesión fuese claramente para el conjunto local. En la segunda mitad, el concepto siguió siendo el mismo y el 0-2 también llegó con una buena contra.

Los minutos de Oubiña

Otra vez Borja Oubiña tuvo que entrar con el partido en una fase comprometida. El medio centro saltó al campo en el minuto 84 cuando el Alavés más presionaba con un 1-2 en busca del empate. Como sucedió ante el Hércules, su buena colocación sirvió para tranquilizar a su equipo en un momento de nervios.