«Antes era impensable operar a un paciente de más de 65 años; y en el 2008 tuvimos a uno de 90»

Á.?P.

VIGO

Se formó en la clínica Puerta Hierro de Madrid, pasó por la cirugía cardíaca del Juan Canalejo de A Coruña y fue uno de los encargados de montarla en Vigo. Doce años después, Gonzalo Pradas (Santa Isabel Fernando Poo, Guinea Ecuatorial, 1954) subraya que el servicio realiza técnicas cada vez más complejas.

-La edad de los pacientes es cada vez más elevada. ¿Esto no complica las intervenciones?

-Sí, claro. Se hace más difícil y el posoperatorio es más complejo, con estancias más prolongadas y se consumen más recursos. Pero los resultados merecen la pena. En los años 80, cuando empecé, era impensable operar por encima de 65 años. El año pasado tuvimos a uno de 90.

-Gracias a un concierto con el Hospital Nuestra Señora de Fátima ya utilizan sus quirófanos desde diciembre. ¿En el Meixoeiro no se puede operar más?

-Por la presión asistencial y la disponibilidad de camas en planta y en la unidad de recuperación posoperatoria, es inviable hacer más. Hemos llegado al máximo hasta que se construya el nuevo hospital. Por eso la única vía es concertar quirófanos, como los de Fátima.

-¿Por qué tienen tanto volumen de actividad? ¿En el sur de Galicia se padecen más enfermedades del corazón?

-Históricamente, aquí no había hemodinámica ni cirugía cardíaca. En estos años hemos tenido que atender a la rémora que quedó. Además, los cardiólogos de referencia han ido dándonos más confianza y remitiéndonos cada vez más casos.

-Ustedes pertenecían al Medtec y se han integrado en el Sergas. ¿Qué ha supuesto esa integración?

-Es lo deseado para la convivencia y para la normalización de las relaciones. Era muy necesario estar dentro del sistema, llevar todos la misma camiseta. No es agradable para nosotros ni mucho menos para los pacientes tener el estigma de no ser como el resto.