En los últimos seis años, Povisa ha realizado 4.000 estudios de imagen cardíaca, una técnica que reconstruye virtualmente el corazón de un paciente para diagnosticar
21 nov 2008 . Actualizado a las 02:00 h.El futuro está en el corazón. Las enfermedades cardiovasculares son la primera causa de muerte en España y los países industrializados. Es difícil predecirlas. En el año 2006, el último para el que el Instituto Nacional de Estadística tiene datos, murieron 1.679 personas en Galicia -422 en la provincia de Pontevedra- por un infarto de miocardio.
La técnica más sofisticada para estudiar ese músculo y sus patologías es la llamada imagen cardíaca. Consiste en utilizar la radiología para captar hasta el más mínimo detalle del corazón del paciente. Después se reconstruye de forma virtual y se puede navegar por él.
El hospital Povisa es referencia en Galicia en radiografía cardíaca. En seis años ha hecho alrededor de 4.000 estudios de ese tipo. Emplean un TAC multidetector de 64 cortes. El paciente se tumba y la máquina captura su corazón, incluidas venas y arterias de grosores mínimos (entre 1 y 4 milímetros). El proceso no dura más de doce segundos. La persona se levanta y se puede marchar. Después, los ordenadores utilizarán las capturas del corazón para reconstruirlo milímetro por milímetro. El resultado es que ese músculo se ve en tres dimensiones en la pantalla de un ordenador. Un cardiólogo podrá diagnosticar con enorme precisión navegando por la imagen. Porque lo que estará haciendo será viajar a través de los vasos sanguíneos del propio paciente, aunque lo haga ante la pantalla del ordenador.
Una de las principales ventajas es que evita hacer cateterismos, que consiste en introducir un tubo por un vaso sanguíneo, un proceso muy molesto para el paciente.
«El dolor torácico -dice el jefe de Radiología de Povisa, Francisco Tardáguila- es un síntoma muy frecuente, pero la mayor parte de las veces no lo provoca una enfermedad cardíaca». Con esta técnica puede descartarse. También se examina a los que tienen angina inestable: notan los síntomas pero el electrocardiograma y los análisis no detectan nada. El peligro está en mandar a casa a un paciente sano. Pero Tardáguila resume: «Este TAC no se equivoca».