El Ku Klux Klan de Teis

Salones de baile, cafés con orquesta y la presencia de alguna figura internacional de la danza marcaban la vida cultural y lúdica en Vigo a finales del año 1924


Hay que ser gañán para ponerle a un salón de baile Ku Klux Klan. Más aún, si en vez de ubicarse en Alabama o Misouri, el local se encuentra en Teis. Seguramente Laborda, el director de la sala ubicada en la Calzada a finales del año 1924, se había quedado impresionado con las capas y capuchones blancos a la hora de poner nombre a su local, sin deparar en el aspecto racista del asunto. Abría los fines de semana, entre las tres y las nueve de la noche, con un segundo pase a partir de las 10.30 de la noche. La Orquesta Fuentes ponía ritmo a sus sesiones. Y es que entonces, la cultura, la diversión y el ocio se situaban en el fin de semana como complemento a la dura semana de trabajo.

Aquel sábado, los espectadores más cultivados tenían una cita en el Cine Odeón (esquina de Urzaiz con Magallanes) con Melle Féline Verbist, bailarina de la Ópera Real de Londres. La entrada de butaca costaba 3 pesetas, mientras que la general valía 0,75 pesetas. Ese mismo 22 de noviembre, los vigueses todavía podían acudir a las diez de la noche al Gran Café Colón (hoy, la Casa del Libro). La Orquesta Sinfónica Rusa, dirigida por «la señorita» Trachiemberg, interpretaba pasodobles, fox trot, tangos y piezas clásicas hasta las doce de la noche.

Falta de vivienda

Al día siguiente, se anunciaba un mitin, a las diez y media de la mañana, en el cine Tamberlick (calle Eduardo Iglesias). Estaba convocado por los trabajadores de la construcción y, entre sus oradores, estaría Manuel Gómez Román, el presidente de la Asociación de Arquitectos de Galicia. El objetivo del encuentro era resaltar «la amarga realidad de que en esta ciudad, que hay abundantes solares y gentes con dinero para construir, exista un problema de falta de vivienda y de trabajo».

Aquel mes de noviembre de 1924, seguía estando marcado por la guerra de África y el todavía reciente golpe de Estado de Miguel Primo de Rivera. En Vigo, el Concello estaba dirigido por Adolfo Gregorio Espino que aquellos días hacía gestiones en Madrid, dejando la alcaldía en manos del teniente de alcalde Amado Garra. En el pleno municipal se hablaba del plan del arquitecto municipal Ricardo Landa, que pretendía aumentar el caudal de agua en la traída viguesa. Al igual que ocurre hoy en día, los vecinos de Coruxo se sentían maltratados por el plan y estaban «levantiscos», como se decía en la prensa.

El puerto seguía siendo una puerta de huida para miles de gallegos. Solo el 21 de noviembre de 1924, se embarcaron 1.339 personas con destino a diferentes capitales sudamericanas. Uno de los barcos empleados por los emigrantes era el Monte Sarmiento , dedicado en exclusiva a pasaje de tercera clase, pero con unas comodidades que ya querrían los de primera. Era la primera visita que hacía a la ciudad, y se llevó a 630 gallegos, que tardarían 18 días en llevar a la capital de Argentina. Por termino medio, un viaje a Buenos Aires costaba alrededor de 480 pesetas.

Esta gran afluencia de emigrantes, hacía que prosperasen los establecimientos hosteleros. La perla de Galicia, hostal ubicado en el número 39 de la calle del Príncipe, anunciaba comidas por 2,10 pesetas. Su número de teléfono era el 421

Fotógrafos en el Príncipe

También era muy empleados por los emigrantes los servicios de los fotógrafos, como los Talleres Foto Mecánicos, que cobraban cuatro pesetas por tres postales. Anunciaban en la prensa que trabajan día y noche. Este taller era la competencia de Pacheco, que también trabaja a destajo a pesar de ser el taller de fotografía más reputado de la ciudad, desde su instalación en 1907.

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