«Soy como un cascabel de alegría»

Xulio Vázquez

VIGO

16 nov 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

Antes de que Shakira incluyera en sus coreografías la danza del vientre, la tudense Isabel Huerga Yáñez «Haíshiri» (48 años) ya contorneaba sus caderas en los espectáculos que sigue ofreciendo como bailarina de danza oriental. No fue que en una mañana de niebla confundiese el puente internacional de Tui con el del Bósforo y se arrancase con el raqs sharqi ( nombre original en árabe), sino que se trata de una vocación tardía. «Fue a raíz de la actuación de unas bailarinas en Alcalá de Henares con unos músicos árabes, que había tenido la oportunidad de ver hace ocho años. Me fascinó tanto que decidí conectar con esta danza», explica. -¿Sus primeros pasos? -Fue precisamente en Tui, aprovechando que había una escuela de danza oriental. Estudié en el Centro Ser con la maestra Marhy desde el 2002 al 2006 y con Liliana Pérez Fernández en Arte (escuela de danza y música) desde el 2005 hasta la actualidad en Vigo. También hice cursos en Madrid y Barcelona. -¿Las actuaciones? -Participo en muchos espectáculos con mi compañero y trovador Francisco Gomis, en los que se incluye música y poesía. Estamos actuando por toda España y trabajamos mucho con los concellos y diputaciones. -¿Solo se dedica a bailar? -No, también doy clases de esta danza oriental en Sabarís, Gondomar, Vigo y próximamente lo haré en Salceda de Caselas y en otros lugares. -¿A qué tipo de alumnos? -Sobre todo a mujeres, y de distintas edades, incluso tuve una alumna de 70 años y lo hacía muy bien. -¿Cómo definiría la danza del vientre? -Es un baile de una gran sensualidad, resalta la figura femenina, la diosa que llevamos dentro, ya que se trata sobre todo de una danza muy espiritual porque en sus orígenes estaba reservada a las sacerdotisas. Servía para rituales mágicos, para conseguir que hubiese buenas cosechas y para la fertilidad. Se caracteriza por sus movimientos suaves y fluidos, disociando y coordinando a la vez las diferentes partes del cuerpo. La atención se centra principalmente en la cadera y en el vientre. -¿Los movimientos tienen algún significado? -Sí. Los ondulatorios, rotativos, que por lo general son lentos simbolizan la tristeza, en cambio los rápidos, golpes y vibraciones de la bailarina expresan alegría. Yo suelo sonreír mucho y me dicen que «soy como un cascabel de alegría». -¿Su danza favorita? -La del despertar de la diosa. -¿Algún don terapéutico? -Prolonga la energía vital, previene de enfermedades, retrasa el envejecimiento, libera el estrés y la depresión... -¿La pueden bailar los hombres? -Por supuesto, aunque no tengan la silueta de una mujer, pero también hay grandes bailarines.