La economía moderna permite demasiadas entelequias. Quizá por ello, en la lista de acreedores del Celta, que los administradores han remitido ya al juzgado, el club asume deudas por cosas que nunca llegó a comprar. La crisis económica apabullante, que vierte su manto sobre la mayoría de equipos, reproduce las deudas con los profesionales y llega a cruzarlas hasta límites insospechados.
¿Cómo es posible que el Celta reconozca una deuda de 218.750 euros con Quique de Lucas cuando éste nunca perteneció al club? No se lo explica ni Rafael Anguita, el que era su representante en tiempos en los que el futbolista vistió la camiseta del Alavés. «¿Qué el Celta le debe dinero? ¡Eso no tiene ni pies ni cabeza! Muy mal le han negociado eso, es una operación por la que habría que cortarle los pies al chaval y a quien se la hizo. No tiene sentido que esté esperando dinero del Celta».
Anguita fue quien se llevó al catalán del Chelsea al equipo vitoriano. De Lucas lo despidió antes de firmar su salida del club que comandaba Piterman. Ahí está el origen del entuerto. El futbolista denunció al Alavés en dos ocasiones por el impago de una cantidad que superaba los 900.000 euros.
De Lucas y Piterman estuvieron a punto de verse en los tribunales pero un acuerdo de última hora evitó el juicio. El club se comprometía en un documento legal a abonar la deuda en varias partes a medio y largo plazo, contando con el beneplácito del jugador. Era febrero del 2007. De Lucas acabó marchándose ese verano al Murcia, donde milita en la actualidad.
Y, ¿qué pinta el Celta en todo esto? Unos meses antes de ese juicio, concretamente el 24 de julio del 2006, el Celta lograba un acuerdo con el Alavés para el traspaso de Nené por una cantidad que ascendía a cuatro millones y medio de euros más el pase de Toni Moral. Los múltiples agujeros contables, ahora demostrados por los administradores concursales, unidos a una creciente falta de liquidez, sumaron al Alavés a su larga lista de acreedores. El Celta, que acababa de cambiar de mandatario un mes antes, con la llegada de Carlos Mouriño a la presidencia, no pudo asumir esa cantidad.
El cruce de cables ya lo habrán imaginado. Aunque el futbolista prefiere no hacer declaraciones sobre el dinero que debe pagarle ahora el club vigués, sí asume que su cuenta pendiente era con otros: «El dinero me lo debe el Alavés pero le pasó la cuenta al Celta por el traspaso de Nené». De esa manera, Piterman cedió la pelota de su empeño a otro que le debía dinero. Y el Celta une a la nómina de futbolistas con los que mantiene deudas, que no son pocos, a uno que nunca trabajó para él. Pura ingeniería financiera.
Pudo jugar en Vigo
Aunque es evidente que cualquier aficionado puede buscar en su memoria sin encontrar rastro de una camiseta pintada por De Lucas con escudo celeste, no lo es menos que el cruce de caminos pudo producirse en el plano deportivo mucho antes del informe de los administradores concursales.
El Celta siguió los pasos del futbolista durante varias campañas e incluso el ex director técnico, Félix Carnero, frecuentó el estadio de Montjuïc a principios del 2002, antes precisamente del desembarco del jugador en el fútbol inglés. Carnero y Rafael Anguita, su entonces representante, llegaron a sentarse juntos en el palco periquito. De Lucas era una de las pretensiones reconocidas por el responsable técnico celeste que nunca llegaron a cristalizar.
En su día fue un sueño para Carnero y ahora solo es otro vértice de la pesadilla que vive la caja céltica.