«El progreso en las ciudades es un caramelo infernal»

VIGO

El autor luso presenta en Vigo una nueva entrega de la serie protagonizada por diminutos seres agobiados por la vida urbana

10 nov 2008 . Actualizado a las 12:46 h.

El artista portugués Baltazar Torres (Figueira do Castelo Rodrigo, 1961) es uno de los creadores plásticos más destacados de su generación. Su obra, muy apreciada por los coleccionistas, ha conseguido traspasar las fronteras internacionales en base a una peculiar visión del mundo que él representa sobre maquetas en las que construye escenas pobladas de seres diminutos que sufren el agobio de la vida urbana. El autor y profesor de Bellas Artes inauguró ayer en la galería Bacelos una nueva entrega de la serie que dedica a la selva de cemento, hormigón y asfalto que habita el hombre contemporáneo.

-¿De dónde le viene esta obsesión por el conglomerado urbano?

-Hoy las ciudades surgen enfermedades relacionadas con la polución, el tráfico, la calidad del aire y del agua, el aislamiento, el ruido, el estrés, etcétera. Yo sufro inmensamente con eso, como muchas personas que conozco padecen perturbaciones físicas y psicológicas derivadas de habitar un espacio tan inhóspito y saturado de personas haciendo cola para todo, lleno de coches, calles por las que no se puede andar y pisos inhabitables.

-Usted vive en Oporto. ¿Esta sensación se deriva de su experiencia como residente allí?

-Sí, claro. Es una ciudad bastante inhóspita, con calles demasiado estrechas que no se hicieron pensando en el tráfico. Es insoportable pasear e inhalar un aire irrespirable.

-¿Y Vigo, que lo tiene tan cerca?

-Vengo de cuando en cuando. Vigo sufre problemas similares. Tiene edificios que son auténticos monstruos. En el centro hay demasiadas tiendas y poca vida real; coches por arriba y por abajo, párkings, puentes, túneles... Las ciudades son para nosotros como la jaula para un pájaro, esa es mi idea sobre este tipo de progreso.

-¿Por eso aparecen cuervos en su obra?

-Sí. Somos nosotros.

-¿En esta muestra ofrece una mirada nueva sobre el tema?

-Es una investigación plástica que ocupa buena parte de mis pensamientos, y que continúa la línea relacionada con la cuestión urbanística, el turismo y las ciudades atestadas de gente. La ruina es una tónica de esta exposición, porque las ciudades se construyen colocando edificios enormes pegados unos a otros, creando engendros de volúmenes. La ruina urbana es también el reflejo de la intervención del hombre. Por otra parte también presento una serie de dibujos agrupados bajo el título de Iceland , protagonizadas por personas aisladas en trozos de hielo flotando sobre un mar negro, como buscando otro mundo para vivir. Sin emitir un juicio, trato de hacer una crítica sobre esta destrucción. Hay preguntas que deberíamos hacernos todos los días, y no nos las hacemos porque así la vida es más cómoda, pero es un dulce amargo. El progreso es un caramelo infernal.

-¿Es un urbanista frustrado?

-No, no tengo la mínima vocación ni como urbanista ni como arquitecto. Solo soy una persona que vive en este microcosmos en el que vamos arrinconando la naturaleza. Soy un ciudadano preocupado y atormentado por el modo de vida urbano y el consumo exacerbado.

-¿Y cómo hace para vivir así?

-Paso mucho tiempo retirado en una casa en el campo, donde vivo como se vivía hace muchos años. No tengo ni televisión, ni móvil, ni cocina, ni nevera, ni nada. Solo luz eléctrica. De este modo se puede verificar lo bueno de modos de vida que no queremos conservar.

-¿Es ahí donde trabaja?

-Sí, pero es más un trabajo introspectivo, mental, caminar por el bosque y contemplar lo que necesito, la naturaleza pura.

-¿En las figuras se representa siempre a sí mismo?

-Casi siempre. Lo hago porque me siento culpable de lo que critico y no está bien poner a otro.

-Y hay muy pocas mujeres en estas escenas...

-Es porque todavía no tienen una voz activa en este proceso. Creo que si la mujer tuviera más liderazgo su forma de hacer no sería tan destructiva.

-Sus figuras se parecen a las de las maquetas de los trenes ¿Con qué las hace?

-Sí, de hecho en los 90 las compraba yo mismo para usar en otros trabajos y después empecé a construirlas en bronce y estaño a diferentes escalas algo más grandes.