Coincidiendo con los incidentes del pleno del pasado lunes se filtraba la intención del actual alcalde de instalar medidas de seguridad en el Concello. Ello implicará restricciones en la entrada y la identificación de los visitantes, algo que desde hace años se aplica en los plenos.
Soto se lo pensó en el lejano 1980.
Un año después de llegar a la alcaldía, el entonces socialista Manuel Soto se topó con el encierro de 17 dirigentes vecinales en el edificio municipal. Reclamaban su reconocimiento por el concejal de Participación Ciudadana, José Manuel Castedo, y para ello estuvieron tres días en su interior. Aunque en los doce años de Soto en la alcaldía hubo numerosísimos incidentes nunca se aplicó el control de entrada.
Carlos Príncipe sufrió las protestas de la empacadora
La planta de Teis fue la decisión más polémica en su mandato y generó numerosos conflictos de orden público que tuvieron también su reflejo en tormentosas sesiones municipales.
Manuel Pérez vio como los funcionarios rompían puertas para impedir un pleno
Un nutrido grupo de funcionarios intentó, y logró, impedir un pleno. Para ello reventaron las puertas del despacho del alcalde, a donde se había trasladado. Pérez abrió 70 expedientes, pero poco después los anuló. Su concejal Gil Sotres sugirió que habría que controlar el acceso al Concello, pero no lo aplicó.
Lois Castrillo padeció la ira de los comerciantes de plaza de Independencia
Hubo numerosas sesiones conflictivas en la etapa del único alcalde nacionalista de Vigo, hasta el extremo que llegó a amenazar con un referéndum cuando le boicoteaban una sesión a gritos.
Antonio Coello implantó el control policial en el acceso a las sesiones
Los conflictivos plenos del Plan Xeral llevaron a Corina Porro, y a su concejal de Seguridad, Antonio Coello, a implantar la identificación de los asistentes. Es una medida que se mantiene y que Abel Caballero ha perfeccionado con la lista de vetados por protagonizar incidentes.