Murcia prescinde de Trashorras para el peligroso partido de Éibar

Juan Villar

VIGO

El entrenador céltico vuelve a apostar por una alineación de brega para buscar los primeros puntos

21 sep 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

Pepe Murcia ha decidido prescindir del término medio. Se lo juega al todo o nada. Quizás es que crea que tiene poco que perder y mucho que ganar, porque ayer decidió cargarse a Roberto Trashorras, uno de los buques insignia de la plantilla, para afrontar el peligroso compromiso de esta tarde en Éibar, donde el Celta busca sus primeros puntos de la liga.

El técnico posiblemente lo haya hecho convencido de que es lo mejor para jugar este partido, aún a sabiendas de que con esta decisión está abocado bien al éxito, o al fracaso absoluta, con serio peligro para su puesto en el banquillo inclusive.

Esta misma semana, el director general celeste, que ejerció de portavoz del club ante la crisis deportiva, declaraba en diferentes medios que se había hecho una buena plantilla, incluyendo al que había sido «mejor jugador de Segunda División la pasada temporada», en referencia al centrocampista lucense.

Y lo más grave no es que el entrenador decidiese dejarle fuera de la alineación, sino que directamente prescinda de él incluso como alternativa en el banquillo, sobre todo teniendo en cuenta que desplazó a tierras vascas a 19 futbolistas de la plantilla, de forma que hoy tendrá que hacer un nuevo descarte. Su decisión es valiente, no hay duda. Otra cosa es que sea acertada.

Con Trashorras o sin Trashorras, como es el caso, el Celta tiene hoy una cita con su futuro. Los vigueses tienen que puntuar a toda costa para no asomarse al abismo, pues seguir sin sumar por cuarta semana consecutiva significaría ver las cosas demasiado negras como parar no pensar en otra cosa que no sea evitar el descenso, ya como objetivo claro y directo.

Lograr algo positivo, aunque solo sea un punto, ayudaría mucho. No tanto en la clasificación, que el Celta seguiría estando abajo, sino porque recuperaría algo de autoestima en un vestuario que amenaza con resquebrajarse si sigue recibiendo golpes.

Para evitarlo, Pepe Murcia vuelve a recurrir al músculo, que quizás por las reducidas dimensiones de Ipurúa le pueda dar resultado, aunque no surtió efecto ni ante el Castellón ni contra el Nàstic. La pareja de doble pivotes formada por el argentino Rosada y el brasileño Renán parece haberse convertido en una razón de ser para el técnico. Y por delante, gente de mucha brega, con Dinei de referencia en punta.