Las obras, cuyo inicio se anunció para mañana, carecen de proyecto de ejecución definitivo y el visto bueno de la Xunta
21 sep 2008 . Actualizado a las 02:00 h.Si a la tercera va la vencida y Abel Caballero acierta esta vez en la fecha de inicio de las obras del auditorio de Vigo, mañana una de las infraestructuras más ansiadas por la ciudad arrancará de manera no legal, por decirlo de forma suave.
Pese a que el alcalde aseguraba el pasado martes que se había cumplido «con el último requisito administrativo antes del inicio de la construcción», al haber acordado ese día revisar el plan económico del auditorio cuando se concluya la obra, todavía falta un trámite y nada menor.
La reducción del futuro inmueble de 85.000 a solo 44.000 metros cuadrados obliga por ley a redactar un nuevo proyecto de ejecución del modificado realizado sobre la idea original. Es decir, sin ese proyecto de ejecución aprobado, sin ese libro de instrucciones de cómo se va a construir el edificio (desde el montaje de los andamios a su pilotaje), cómo va a ser en su absoluta totalidad (desde el tamaño de los servicios hasta el modelo de los picaportes de las puertas) y cómo se va a respetar y actuar ante la cautela arqueológica de la zona, no se podrá legalmente mover ni una piedra del solar que ya lleva parado más de año y medio.
Desconocido en Santiago
Ese proyecto de ejecución del reformado no ha sido aprobado por la junta de Gobierno del Ayuntamiento y tampoco ha sido remitido a la Consellería de Cultura para su visto bueno, ya que la palabra de la Xunta en este tema es obligada dado el hallazgo en las inmediaciones de restos arqueológicos, aparecidos también en el inicio de los sondeos geológicos en la propia parcela del futuro auditorio cuando Casa Mar aún estaba en pie.
Para ir poniendo la tirita antes de que urgen en la herida, hay que señalar que la construcción sí cuenta desde julio con un proyecto técnico pero de carácter básico y que, como su propio nombre indica, no especifica todos y cada uno de los extremos que debe recoger la guía definitiva de ejecución de la obra. El caso es que tratándose de un conjunto impulsado y pagado en parte por las administraciones públicas, nunca debería faltar ese requisito, al menos por aquello de dar ejemplo.
¿Y si se presentase ese proyecto de ejecución del reformado mañana y fuera aprobado por el Gobierno local antes de que las excavadoras empiecen de verdad a hacer su trabajo? Pues seguiría sin ser válido, porque todavía faltaría el veredicto al mismo de la Consellería de Cultura, tanto sobre el cumplimiento del plan arqueológico en el proyecto reformado, como en su caso sobre la coincidencia de las labores de edificación y excavación del posible yacimiento. Lo curioso, es que el propio Plan General que desatascó Caballero recalca que las zonas de cautela arqueológica de la ciudad necesitan de un proyecto técnico aprobado por la Consellería de Cultura antes de acoger cualquier tipo de obra.
Así que, quizás no empiecen aún las obras, y si lo hacen será de un modo no muy legal.