La empresa del transporte urbano mejora su imagen ante los ciudadanos, pero la cifra de viajeros se mantiene casi inalterable con una subida de 1,3%
18 sep 2008 . Actualizado a las 02:00 h.Tres de cada cuatro usuarios de Vitrasa tienen una imagen positiva de la empresa de transporte urbano local, un porcentaje que se ha disparado desde el 62% al 76% en solo dos años. Sorprendentemente, la popularidad de la firma de autobuses no viene acompañada de una subida en el número de usuarios. En lo que va de año Vitrasa ha transportado a poco más de 15 millones de viajeros, escasamente 200.000 más que en las mismas fechas del 2007, con una subida del 1,3%.
Pese a su modestia el incremento ha sido muy bien acogido por Juan Carlos Villarino. El director general de la compañía tiene muy claro que el reto es hacer que los vigueses se decanten por el transporte público, un cambio de hábitos difícil de conseguir para el que no existen recetas. De hecho, la encuesta encargada por Vitrasa recoge un dato que también provoca cierta sorpresa: existe una mayoría de vigueses que utiliza habitualmente el transporte colectivo ligeramente por encima de los que prefieren el coche particular. La diferencia, en cualquier caso, no es sustancial: 40% y 39%, respectivamente.
Configuración urbana
Al margen del coche, Villarino alude a cuestiones estructurales para justificar el estancamiento en poco más de veinte millones de usuarios anuales desde hace varios lustros. La extensión de la ciudad y su compleja orografía tienen mucho que ver, como también la dispersión de la población entre el casco urbano y una enorme periferia. Sin embargo, el máximo responsable de Vitrasa cree que también influyen factores como las obras que salpican la ciudad desde hace meses.
En calles como Sanjurjo Badía o Barcelona, los cambios impuestos por los trabajos de humanización están teniendo consecuencias en el servicio público de transporte. En otros sitios, caso de Policarpo Sanz, las obras han venido con un carril-bus debajo del brazo y debido a ello la circulación de los autobuses no se ve afectada «e incluso casi se beneficia», tercia Villarino.
Tarjeta masiva
Otro aspecto en constante mejora es el uso de la tarjeta verde para utilizar el bus a precio reducido sin necesidad de pagar en metálico. Desde su implantación en 1997 su crecimiento ha sido constante y pese a los niveles en que se encuentra se mantiene el ascenso. Hace dos años la utilizaba el 71% de los usuarios, porcentaje que ha crecido en la actualidad al 73%. Su conocimiento es prácticamente universal (96,4%) y desde su creación se han emitido casi 300.000, pero no todas están activas.
Otros aspectos muy conocidos son el billete de pensionista (78%), el servicio nocturno conocido como búho (68), la línea al hospital del Meixoeiro (56%) o el autobús para personas con movilidad reducida (66%).