Trece horas con un bocata de tortilla

L.Míguez

VIGO

El nuevo tren entre Vigo y Barcelona, que ayer se estrenó con éxito de público, casi no ofrece alternativas de comida entre sus servicios pese a la duración del viaje

16 sep 2008 . Actualizado a las 10:52 h.

Tortilla, jamón o queso. La oferta no es mucha y más cuando no hay otras opciones. Porque a 250 kilómetros por hora es imposible conseguir otro menú que no sea el que ofrece el vagón bar. Es decir, bocadillos y bebidas para superar las trece horas de duración en las que quedan unidos Vigo y Barcelona. Y eso si uno es afortunado y consigue alguna de las provisiones que se cogen en el punto de partida, porque a partir de ahí no hay reposiciones.

«Lo mínimo sería un servicio tipo avión, de platos con un menú o algo así. A ello hay que sumar que no hay máquina registradora por lo que para que te cobren a mano es necesario esperar un montón», apuntaba ayer uno de los muchos viajeros que llenaron el nuevo modelo Alvia.

Con estómagos más o menos llenos, lo cierto es que el tren consiguió un lleno completo, de tal forma que en algunas paradas más de un pasajero se tuvo que quedar con las ganas de llegar a Galicia. Puede que incluso más de dos, porque la huelga de taquilleros dificultó en algunos casos que se pudieran conseguir billetes.

Velocidades

Una vez dentro, los viajeros pudieron disfrutar de asientos cómodos, reclinables y espaciosos y de velocidades de vértigo, ya que este modelo, del que existen doce ejemplares repartidos por España, puede alcanzar los 250 kilómetros por hora. Es gracias a esta plusmarca que se rebajan las 15 horas y 24 minutos que se tardaba anteriormente en cubrir las distancias. El trayecto ahorra por las vías del AVE, que son las que le permiten mejorar las velocidades durante buena parte del trayecto. El último tramo de los 1.341 kilómetros que une las dos ciudades costeras lo realiza a menos velocidad.

A algo más de 100 por hora después de cambiar de vías, maniobra para la que llega a reducir a 18. Aunque puede parecer poco, lo cierto es que ya es un avance que no sea necesario para completamente. Precisamente esta virtud, la de adaptarse según cambian los raíles, es el punto fuerte del modelo Alvia S-120, fabricados por la empresa española CAF.

Para ello utiliza unos cambiadores de eje que están instalados en las conexiones entre ambas infraestructuras. De los raíles hacia dentro, los 238 pasajeros que tienen cabida en los amplios vagones contrastaban ayer el horario previsto con el real, «para ver si se cumple la puntualidad prometida», aseguraba ayer un viajero, con la frase de los responsables en la cabeza, asegurando que se devolvería el importe íntegro del billete si el reloj marcaba una hora más de la prevista.

Una apuesta sobre seguro para unos vagones casi nuevecitos y con la novedad de ser totalmente accesibles. La medida no solo afecta a una de las plazas prevista para personas con movilidad reducida, sino a todo el tren, por el que se puede mover una silla de ruedas sin problema alguno.

De igual características al que ayer cubrió el Barcelona Vigo son los otros dos trenes, uno de ellos de reserva, que se quedarán en Galicia hasta que se instaure el de alta velocidad, previsto supuestamente para el año 2012.