Alguien ha perdido un crucifijo

VIGO

Las oficinas de la policía en Balaídos almacenan desde un hacha a una gran cruz o diez mil documentos personales

31 ago 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

«Es muy raro que alguien no pierda algo alguna vez». Con esta frase del policía que los custodia no sorprende que en las oficinas de objetos perdidos se acumulen más de 20.000 objetos y enseres. Algunos han recorrido más leguas que Gulliver. Por ejemplo, cientos de llaves de automóviles se distribuyen en cajas de cartón según los modelos. Hay coches muy sofisticados de los que perder el mando codificado es una auténtica faena, relata José Antonio de la Fuente Villanueva, responsable de la oficina de objetos perdidos que recuerda la desesperación de una mujer que había perdido las llaves de su Mercedes.

Mientras atiende en su amplia oficina en los bajos del campo de fútbol suena el teléfono. Llaman desde Tenerife para preguntar por un móvil. Villanueva tiene que investigar un poco para encontrar al propietario. Muchas veces lo halla; otras, no hay manera.

En Vigo se roban muchas carteras. Otras simplemente se extravían. «Aparecen más billeteras con dinero que gafas de sol», relata este policía. Normalmente suelen llevar poco papel dentro: treinta, cincuenta euros a lo sumo. «Una vez apareció un bolso en el autobús que contenía 500 euros. Llamé a la casa de la señor y le eché la bronca. Vino aquí y me dio dos besos. Resulta que la mujer tenía que pagar unas obras y llevaba esa gran cantidad de dinero encima».

¿Hay gratificaciones cuando encuentran dinero u objetos de valor? «No podemos aceptarlas -subraya el policía-. Es nuestro deber».

Billetes de avión

En la oficina de objetos perdidos del Ayuntamiento se ordenan 10.500 documentaciones personales. Son documentos nacionales de identidad, pasaportes, carnés de conducir, tarjetas de hipermercados. Una vez un taxista le llevó los billetes de avión y la documentación de tres brasileñas. «Ayer vinieron con una mochila encontrada en el taxi», relata Villanueva, aunque señala que hay semanas en las que no aparece ni un solo taxista por la oficina de objetos perdidos. El motivo no está del todo claro. «No sabes si el que sube al vehículo coge lo que encuentra o es el taxista quien lo guarda en el maletero a la espera que se lo reclamen». El caso es que estos profesionales no acuden demasiado a la oficina. A veces notifican el hallazgo a su emisora de radio a la espera de que el cliente olvidadizo llame allí para poder recuperar lo que ha extraviado.

Los chóferes de Vitrasa son más colaboradores con la oficina de objetos perdidos. «En los últimos cuatro años la empresa de autobuses ha entregado seis mil objetos perdidos». No hay que esperar mucho tiempo para conseguir un ejemplo. Por la puerta aparece una señora de mediana edad: «¡Hola! Venía porque me dejé le bolsa de la compra de El Corte Inglés en el autobús». En este caso los alimentos estaban frescos. Pero otras veces «tenemos que tirar la comida porque empieza a pudrirse». Lo mismo pasa con otras pertenencias de alto riesgo: tenis malolientes que nadie recoge.