Disfrutar de una siesta antes del chapuzón

Mercedes García

VIGO

«Disfrutamos mucho viniendo a esta playa porque nos encontramos con gente conocida y eso nos gusta», confiesa un matrimonio que afirma ir todos los veranos a esta playa. «Además, aquí hay menos turistas que en Samil y nos encontramos más cómodos. Hay menos ajetreo», concluyen.

El arenal no dispone apenas de bares. Las opciones son la cafetería de la escuela de vela y los kioscos. Quizás este ambiente familiar y que no haya paseos con terrazas que cobren tres euros por un refresco hace que los turistas prefieran otras playas.

El arenal ofrece la escapatoria perfecta a los que no disfrutan bajo los rayos de sol, una zona verde con árboles que dan sombra. El lugar ideal para los que adoran la siesta española en toda su plenitud. Y lo que para unos es la opción perfecta, no lo es para los que llegan tarde y no encuentran un espacio libre en la arena sobre el que estirar la toalla.

Para que los más pequeños no se aburran, cruzando la calle hay un parque infantil con toboganes y columpios en el que pueden pasar las horas divirtiéndose.

El deporte está presente en la playa de mano de la Escuela de vela, que ofrece sus servicios a los interesados, deportes náuticos como windsurf, piragüismo y rutas de catamarán. Y para los que prefieran practicar deporte sin ningún coste, lo ideal es jugar al fútbol con los amigos o una competición de palas con el amor de verano.

Como en toda playa, siempre hay pequeños contratiempos como picaduras de faneca que son solucionadas por el servicio de socorrismo, en colaboración con la Cruz Roja. «Trabajamos juntos, nosotros nos dedicamos a la vigilancia del agua y ellos se encargan de los asuntos relacionados con los problemas sanitarios que se presentes», explica un voluntario del equipo de salvamento y socorrismo.