Los campeones eternos

VIGO

01 ago 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

El deporte español ha pegado un estirón y lo gana todo: Giro, Tour, Eurocopa, Wimbledon y Roland Garrós. Un reputado médico explicaba recientemente que la cosa es cuestión de tamaño: la estatura media de los españoles ha crecido en 9 centímetros desde el franquismo. Según este señor, somos más altos y, por lo tanto, mejor preparados físicamente para el éxito deportivo.

Tras leer esta perogrullada, hago repaso de las últimas glorias del deporte: Xavi, Iniesta, Silva, Carlos Sastre, Rafa Nadal? Observando su estatura, no sé dónde les han crecido a éstos los nueve centímetros. Porque, francamente, en altura no parece. Y, como única explicación, encuentro que los de todos ellos, sumados, se los debió de quedar Pau Gasol.

Es lo que tienen los grandes éxitos: que enseguida sale una legión de tipos para explicarlos, cada cual con su teoría. El ejemplo de Luis Aragonés, que pasó en dos semanas de perfecto inútil a formidable maestro, es uno de los más llamativos de los tiempos recientes.

El más clásico, sin embargo, entre estos gurús que tienen explicación para todo, es Ángel Nieto. Pocas experiencias televisivas te pueden ruborizar tanto como ver al campeón de «12 más 1» dando consejos a los chavales que compiten en Moto GP. El tipo se dirige a ellos con una autoridad y unos presuntos conocimientos que serían fantásticos si fuesen legítimos.

Ángel Nieto les explica a los chavales cómo seguir la mejor trazada, cuándo abrir gas en la curva y cuál es el momento de arriesgar. Los chicos, sean Lorenzo, Pedrosa o el retirado Crivillé, lo observan con una sonrisa de perplejidad, no exenta de condescendencia. Mientras les habla el gran campeón, piensan que este hombre ha ganado todos sus títulos subido a un ciclomotor, mientras ellos se juegan la vida en unas máquinas endiabladas, que probablemente Nieto no sabe ni cómo arrancar. Pero ya decía La Rochefoucauld que los viejos dan buenos consejos pero lo que les gustaría es dar malos ejemplos.

Yo desconozco las razones de los éxitos deportivos españoles. Pero, al menos, sé que tendrán una feliz consecuencia: la desaparición de los campeones eternos. Los Santana, Perico, Epi o Nieto tienen ya un hermoso relevo generacional para que dejemos de verlos hasta en la sopa. Porque yo, personalmente, estaba hasta las narices del gol de Marcelino. Y de ver a un piloto de motocarros dando consejos a los audaces de la moto GP.