¡Cómprate Nueva York!

VIGO

22 jul 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

Una agencia de viajes se anuncia con un gran rótulo: «¡Cómprate Nueva York!». Junto a sus ofertas de vuelos a la Gran Manzana, explican el ahorro que supone comprar unos vaqueros, un Ipod, un ordenador o una cámara digital en la isla de los rascacielos. «No hay rebajas como las de Nueva York», concluye la agencia, sacando pecho por el euro.

Estos anuncios son de agradecer. Viene el diario tan lleno de quiebras, suspensiones de pagos, inflación y subidas de la gasolina, que cuando llegas a esta página te cambia la cara. Porque habrá crisis, pero la gente no sólo sigue viajando, sino que te animan a que te compres Nueva York. ¡Hala! ¡Así! Con dinero, con tarjeta o con puntos del Spar, pero nos lo vamos a llevar todo. No hace falta que la ciudad nos la envuelvan para regalo, porque es para nosotros, para llevar puesta, un caprichito que nos vamos a permitir: Comprar Nueva York.

Hubo un tiempo en que a los españoles nos llamaban allí «Give me two», porque todo lo adquiríamos de dos en dos. Fue un espejismo con una peseta fuerte que, ahora, veinte años después, regresa con el poderío del euro sobre el dólar.

Ya estoy viendo el puente de Brooklyn sobre el Lagares. Y el Empire State haciéndole sombra al Pirulí. Mientras que la estatua de la Libertad, va a ser verla Abel Caballero y la va querer estampar no sé si en la remodelación del Castro o junto al monolito de Nouvel.

De Nueva York, la verdad, lo queremos todo, menos el Bronx. En Vigo ya tenemos A Ferrería, que es la envidia de todos los barrios degradados del mundo. Ya les gustaría a los neoyorquinos tener un The Iron-works o un The Blacksmith, que es como se llamaría este barrio en inglés, y presumir de él a las puertas mismas de su ayuntamiento, para que durante décadas los políticos admirasen su podredumbre en sus mismas narices, sin hacer nunca nada.

Pero no nos agriemos con estas cosas. Pensemos en positivo: En que podemos comprar Nueva York. De hecho, en Vigo ya tenemos otra gran ciudad americana, que es Lavadores, barrio que en inglés se llamaría Washing-town. Pero hay que reconocer que la oferta de la Gran Manzana es una oportunidad?

Por desgracia, este verano la hucha no me da para cruzar el charco. Los que puedan, pese a la crisis, que lo disfruten. Yo, como mucho, me iré algún día a Toralla. Ya saben: nuestro Manhattan vigués, la «isla de los rascacielos».