Cumpleaños de bata (corta) obligatoria

Soledad Antón soledad.anton@lavoz.es

VIGO

Tan interminable como que cuando los primeros troulistas empezaron a enfilar el camino de la cama (cada uno la suya) el sol ya había asomado. La cita fue en Vinosobroso, la casa de turismo enológico que regenta Cristina Alcalá en tierras mondarizanas. Y la citadora Marta Mondéjar. La abogada leonesa afincada en Vigo tenía una coartada bien consistente, era su cumpleaños.

A priori, el plan era muy similar a otros planes festivos: comer y beber (moderadamente) rodeada de amigos. Como el sarao ya se anticipaba largo, lo primero que hicieron fue tomar posesión de la casa con la venia de Cristina. Lo que nadie imaginaba era lo que vendría luego.

Entre la veintena de invitados estaba la realizadora Claudia Brenlla, que acudió a la fiesta con su último corto experimental bajo el brazo: Bata por fóra (muller por dentro), del que hizo, claro, un pase privado. La única regla para asistir a dicho pase era vestir bata. No había disculpa posible, ya que acudió pertrechada de batas para todos.

Fue vestirse la prenda en cuestión y empezar a desprendérseles a todos las mandíbulas. De risa, claro. Cuando terminó la proyección se resistieron a modificar el vestuario. De hecho, alguno lo utilizó incluso como camisón, porque a la mañana siguiente se presentó a desayunar de la misma guisa que se había acostado.

Por ser atípico hasta lo fue el hecho de no haber tarta ni velas al uso. De preparar el condumio se encargaron Micha y Parwin. El primero, como buen alemán, demostró sus habilidades con la carne, en tanto la segunda, como buena iraní vegetariana le dio el toque a las verduras y hortalizas, entre ellas los tomates que trajeron desde León Paco y Valentín.

En efecto, hubo casi tantas nacionalidades como asistentes al jolgorrio. Aún a riesgo de olvidarme de alguno, lucieron bata, además de los ya citados, entre otros, Laurent, Asunta, María, María Jesús, Tito, Susana, Gustavo, Juan Carlos, Quique, Alicia, Basi... Y sí, ya están pensado en repetir.

Pues era lo que les faltaba, porque de lo demás están servidos, especialmente de amor al arte que, en su caso, es arte deportivo. No es la primera vez que Pablo Quinteiro y Manuel Camaño se asoman a La Mirilla a propósito de sus éxitos en las competiciones de policías y bomberos. La penúltima el Europeo de hace apenas diez días, en el que se adjudicaron el oro en voléy playa.

Y digo la penúltima, porque la última aún está fresquita. Es de este fin de semana. Quedaron quintos, pero les supo como si hubieran sido los primeros. No es para menos. De hecho que ayer estuvieran al pie del cañón como es para nota. Les cuento: invitados por los mossos d'squadra catalanes, se plantaron en Tarragona el sábado a las 10 de la mañana, jugaron ocho partidos a razón de unos 40 minutos por encuentro, esto es más de cinco horas batiéndose el cobre, y a las dos de la tarde de ayer estaban en su puesto de trabajo.

Dicho así, de corrido, puede parecer normal, pero si les digo que el viernes remataron su jornada laboral a las 14 horas, que comieron y se subieron a un tren del que no bajaron hasta 15 horas después, que llegaron a Tarragona a las diez de la mañana, que 45 minutos después empezaron la competición, que cuando ésta remató volvieron a subirse al tren en el que pasaron otras 15 horas, llegaron a la una del mediodía de ayer y a las dos estaban en su puesto en Samil? Uff. Sólo de escribirlo ya casi estoy agotada. Pues ellos, ya ven, frescos como una lechuga. Claro que ayer confesaban que en cuento pillaran la cama...

Falta un año para los mundiales de Canadá, pero les anticipo que volverán a ser noticia. Mientras tanto, están al servicio de todos los vigueses en las playas. Felicidades.