La actividad de construcción naval de la ría de Vigo ha dado un cambio de rumbo de 180 grados en tan solo cinco años, que se visualiza en que los multicontratos de los buques auxiliares que necesita la gran industria petrolera se han impuesto sin paliativos a las construcciones de pesqueros, que hasta el año 2002 suponían hasta un 70% de la carga de trabajo de las empresas de la ría. El giro copernicano ha venido de la mano de los numerosos encargos de este tipo de naves que ha realizado Noruega en el último bienio. La mayoría de los astilleros medianos de la ría dispone de al menos, cuando no de varios, un buque contratado por el país nórdico.
El 30% de los pedidos está en manos de media docena de firmas del Estado escandinavo, con 18 encargos de barcos de apoyo a plataformas en alta mar y para trabajos a grandes profundidades, así como avanzadas unidades sísmicas para la detección de yacimientos de crudo y de gas bajo el lecho marino. El valor es superior a la mitad del total de los encargos, con una cifra cercana a los 1.300 millones de euros, cuando la cifra de todos los contratos en este momento en Vigo ronda los 2.500 millones de euros.
Este poder nórdico tiene un contrapeso contractual que es ejercido en su mayor parte por las navieras españolas que firman multicontratos de ferris, así como por los concursos públicos generados por la Administración española para la fabricación de buques oceanográficos, y, en menor medida, por otras firmas británicas de compran portacontenedores, rusas que contratan quimiqueros y danesas que piden remolcadores. Escandinavia ha conseguido que Vigo rompa de una forma casi definitiva con un pasado reciente en el que la industria naval casi se aplicaba al monocultivo de pesqueros, en la mayoría de los casos -es preciso reconocerlo- tecnológicamente muy avanzados, como es el caso de los grandes atuneros congeladores y los superarrastreros de finales de los año 90. En suma, un segmento de barcos condenado, hoy, a ser un mercado residual.
El punto de partida lo ha puesto recientemente el astillero Hijos de J. Barreras tras lanzar al mar el primer buque sísmico de la historia del naval gallego. La armadora chipriota-noruego-dubaití Eastern Echo Holding ha hecho una fuerte apuesta por Vigo, ya que ha contratado cuatro naves similares de un diseño revolucionario (con proa llamada X-bow , de diseño Usltein, llamado también de pico de loro, y en forma de torpedo) por un valor de más de 400 millones de euros (es decir, unos 66.000 millones de las antiguas pesetas). Se están construyendo por parejas y estarán todas listas por completo a finales del año 2009. La primera nave que entró en el agua el pasado 3 de junio fue bautizada como WG Columbus , y su gemelo estará flotando después del verano. La grandiosidad del proyecto queda reflejada en los nombres que adoptarán los buques: serán bautizados con los de ilustres navegantes y exploradores, como Américo Vespucio , Magallanes y Amundsen .