«O oitenta por cento dos libros que teño son en galego»

VIGO

El político confiesa su pasión por la literatura y destaca «La madre», de Gorki, como una de las obras que le impactaron

09 jun 2008 . Actualizado a las 12:46 h.

«Nacín en Vigo un 25 de xullo de 1964. Tiña que ser nacionalista a narices», razona el teniente de alcalde del Concello de Vigo. Santiago Domínguez Olveira es un galeguista de libro, y de libros. Buena parte de sus filias culturales están relacionadas con sus raíces, aunque se extienden más allá. En una estantería del pasillo de su casa reserva una especie de altar galaico donde conviven la Enciclopedia Gallega con ejemplares de Castelao y figuras de Sargadelos, entre otros iconos de la tierra.

El político reconoce dos hobbies fundamentales en su vida: la literatura y el deporte. «Estudiei filoloxía para poder impartir clases do que mais me gustaba, e o deporte vai comigo dende neno. Cando tiña seis anos empecei a xogar ao fútbol, nos colexios onde traballei como docente sempre levei os temas deportivos, ate saquei o título de adestrador nacional de baloncesto, e tamén colaborei con algúns clubes de base ate que din o paso á política», cuenta.

Su afición por la literatura le ha llevado a tratar de hacerse con piezas especiales: «Intento sempre que hai unha feira de libros antigos pasarme por alí e buscar cousas que teñan a súa singularidade, como as edicións facsímile. Esta en concreto -dice mostrando una edición en miniatura de O tesouro , de Ánxel Fole, compreina no ano 96 en Lugo. Eu empecei dando clases alí e aproveito sempre o San Froilán para ir e visitar a os amigos que aínda conservo». El título de la obra ofrece al profesor la oportunidad para hacer un símil cantado: «Penso que a literatura é un gran tesouro».

El librito de Fole forma parte de una colección más amplia de micro-libros, ideales para gente ocupada y con poco tiempo para leer, como los políticos. Aunque no es su caso, porque Domínguez asegura ser un lector empedernido que aprovecha sus ratos de ocio para zambullirse en mundos imaginarios en los que no hay plenos, mociones, propuestas ni declaraciones. Asegura que le gusta muchísimo la narrativa hispanoamericana, grandes de la literatura en castellano como Miguel Delibes y la literatura rusa. Revela que uno de los libros que más le transformou ha sido La madre , de Gorki. «Impactoume, pero fundamentalmente teño paixón pola literatura galega. O oitenta por cento dos libros que teño na casa son en galego», cuenta. Entre los nombres de sus favoritos de las letras galegas destaca a Uxío Novoneira, Manuel María y Rosalía de Castro. De la autora tiene precisamente un ejemplar especial de Cantares Gallegos , una edición facsímil que guarda con celo y que encontró en otra feria, esta vez en Vigo, y que aún mantiene el precio de entonces, una peseta y media.

«Desafortunadamente -se queja- teño pouco tempo para ler dende o punto de vista placenteiro e aproveito o verán para ler con calma, incluso literatura xuvenil para non perder o contacto coa miña faceta docente». Santiago Domínguez estudió EGB en el colegio Vista Alegre, hizo el bachilletarto en el Instituto de Coia y la diplomatura de Filoloxía en la escuela de Magisterio de su ciudad. Empezó dando clase a chavales de séptimo y octavo de EGB y cuando esta desapareció, a primer y segundo ciclo de la ESO. Dejó las aulas en 1999, cuando optó por la dedicación exclusiva en el Concello de Vigo.

«O ensino sempre foi a miña vocación e espero poder voltar algún día. Estou contento coa tarefa política na que disfruto traballando, pero sempre queda o 'gusanillo'. Cando vou a algún acto nos colexios, añoro esa etapa, sobre todo o contacto directo cos mozos», lamenta. Domínguez impartió clases de inglés, de castellano y de gallego. Y asegura que en inglés se defiende, «o que ocorre e que, como todos os idiomas, ao deixar de practicalo perdes, aínda que intento reciclarme», se excusa.

Vidas estresantes

El edil del Bloque Nacionalista Galego opina que la política y la enseñanza tienen numerosas similitudes. «Son vidas estresantes, sobre todo cando intentas involucrarte de cheo. O ensino é un reto diario e persoal para que os teus alumnos se formen como persoas, e en política é tamén un pouco así cando a vives dende o servizo á cidadanía, como é o meu caso». El concejal vigués encuentra entre ambas otro parecido poco reconfortante: «O desagradecemento nos primeiros momentos», al que el político aplica una solución de calendario: «En ambolos dous casos, tes que esperar para ver os resultados. Lembro alumnos que anos despois che recoñecían o nivel de esixencia que lles pedías, aínda que no seu momento non lles gustaba nada».

El líder del Bloque en Vigo tiene una hija de 14 años y un hijo de 19 que rezuma pasión blaugrana, aunque él se declara «celtista e colchoneiro de toda a vida». Domínguez, que asegura en en su vida cotidiana «non me guío polo nacionalismo acérrimo, pero na política está por enriba de todo», confiesa unos gustos musicales tan eclécticos que en su discoteca particular cabe Silvio Rodríguez, Luis Emilio Batallán, los Dire Straits, los Rolling Stones, Sabina, Serrat, la música disco o Bob Dylan, «ao que teño moitas ganas de ver en directo», sonríe, pensando en el concierto que ofrecerá en Vigo el 27 de junio.