El portavoz de PP cangués, José Enrique Sotelo, y la concejala de Turismo, la nacionalista Merchi Giráldez, se enzarzaron en una polémica sobre la pérdida de las banderas azules de Areamilla y Vilariño. No están de acuerdo ni en el número de galardones perdidos.
Sotelo dice que la realidad es que Cangas tiene este año tres banderas menos que en 2005 y dos menos que el año pasado. Merchi Giráldez dice que solamente se perdió una, la de Vilariño, ya que la no se había solicitado la de Areamilla, playa afectada el pasado año por un vertido e la depuradora que obligó a izar la bandera roja durante unos días. Recuerda, además, que la de Menduíña se perdió siendo alcalde Sotelo.
La polémica comenzó en el pleno del pasado viernes. Ya que el larguísimo debate del presupuesto dejó la sala sin apenas público y sin prensa en el debate de la moción del PP sobre la supresión de las biblioplayas (moción que rechazó el tripartito, al igual que todas las demás presentadas por los populares), el ex alcalde y la concejala de Turismo optaron por exponer sus argumentos en sendas notas de prensa.
Para el PP, la pérdida de las dos banderas es consecuencia del «pasotismo» del gobierno local. Sotelo no acepta el argumento de Merchi Giráldez de que el tripartito no pidió la bandera para Areamilla por responsabilidad, tras el vertido del pasado verano. Le recuerda, irónico, que tanto la playa como la depuradora (a la que el ex alcalde se refiere como «a empresa contaminante») no cambiaron de ubicación tras llegar al poder el tripartito.
Menduíña perdió la bandera hace tres años por un vertido a la playa. No la logró éste por, según Giráldez, el derrumbe de un muro de deberían haber reconstruido Costas y la Diputación y, según Sotelo, por carecer de un plan de tráfico.
El gobierno local incluyó las biblioplayas en la solicitud de las banderas azules. Posteriormente, decidió suprimirlas. Sotelo sugiere que se le comunique esta decisión al organismo que otorga las banderas, por coherencia, dice.