Cien vecinos alertan del riesgo de indendios en O Morrazo

J. Santos

VIGO

22 may 2008 . Actualizado a las 11:44 h.

Las denuncias vecinales contra lindantes por no tener desbrozada la franja de protección contra incendios que exige la Consellería de Medio Rural se multiplican en Cangas y Moaña. Los dos concellos recibieron cerca de un centenar de reclamaciones en los últimos meses. La mayoría, son escritos remitidos directamente a los ayuntamientos, pero también hay algunos tramitados a través de Medio Rural, que las envía asimismo a las respectivas administraciones locales para que adopten las correspondientes medidas, ya que la ley establece que son los concellos los han de hacerla cumplir.

El año pasado, los respectivos ayuntamientos se acogieron a la subvención de la consellería para talar y desbrozar la franja de protección de los núcleos de viviendas. Moaña contrató a una empresa especializada y Cangas lo hizo con medios propios. El Concello moañés sólo cobró una mínima parte (unos cinco mil euros de los 30.000 gastados) al no admitir Medio Rural la mayoría de las actuaciones. El propio conselleiro visitó Moaña para asistir al inicio de las labores.

Cangas logró limpiar 7,2 hectáreas en distintos barrios de O Hío, Aldán, Darbo y Coiro, una extensión muy inferior a la mínima que establecía la consellería, 35 hectáreas, pero realizada con un coste que, al menos, duplica el cálculo de la Xunta (unos 750 euros por hectárea). Según calcula el coordinador del equipo de emergencias municipal y de Protección Civil, Cesáreo Coya, se limpió un 10% de la zona de riesgo.

El coste, la orografía, el minifundismo, que exige a los concellos un enorme trabajo de notificación, y la presión urbanística hacen muy difícil de cumplir con la normativa impuesta por Medio Rural, que pretende que en 2009 este consolidada una franja de 50 metros de ancho alrededor de todos los núcleos.

La situación urbanística de Cangas, con casas casi insertadas en zona de monte (las ilegales no tienen derecho a reclamar la limpieza), obliga a talar un número considerable de árboles pirófitos. Cesáreo Coya estima que de aplicarse estrictamente la ley, Cangas perdería aproximadamente un tercio de su masa forestal.