La ciudad de Vigo eliminará de su superficie el trazado del ferrocarril, una vieja aspiración que hasta ayer no parecía que fuera a conseguirse. Abel Caballero anunció el acuerdo en este sentido alcanzado el día anterior en Madrid en una reunión de la que nada se sabía y cuya única versión es la que facilitó el alcalde vigués.
La solución alcanzada por el director xeral de Transportes de la Xunta, el director general de Ferrocarriles de Fomento y los responsables municipales encabezados por Caballero consiste en enterrar los 2,5 kilómetros de vías que dividen el barrio de Teis en dos mitades, labor en la que también colabora Audasa. La propuesta hasta ahora vigente, mucho más comedida, consistía en hundir cinco metros las vías a fin de eliminar su impacto paisajístico.
Así, habrá un túnel de ocho kilómetros de longitud desde As Maceiras (donde ya estaba previsto un paso subterráneo de más de cinco kilómetros) hasta la actual estación de Urzaiz.
Según la versión de Caballero, el éxito de la gestión municipal habría sido completo: Fomento aceptaría la construcción de un túnel y se haría cargo de todo el presupuesto, cuyo importe, indudablemente multimillonario, no ha sido dado a conocer. A mayores, los aproximadamente tres kilómetros de vías con un ancho medio de 200 metros se convertirán en un corredor verde. La superficie total superaría el medio millón de metros cuadrados, bastante más que cualquiera de los principales parques de la ciudad.
Sin retrasos
Sin embargo, lo más importante sería el fin de la división de la ciudad desde que llegó el ferrocarril a finales del siglo XIX. Teis pertenecía entonces al Concello de Lavadores y a lo largo de 130 años se consolidó una separación que la autopista vino a reforzar en tiempos más cercanos. El alcalde vigués precisó ayer que el proyecto se completará con la cubrición de algunos tramos de la autopista, lo que por fin dará a Teis la anhelada continuidad territorial.
Caballero hizo hincapié en que este cambio de última hora, que llega cuando del eje atlántico del ferrocarril solo queda este tramo por adjudicar, no implicará retraso alguno. Según sus estimaciones, supuestamente negociadas con Fomento, las obras del nuevo túnel comenzarán a principios del 2009 de manera conjunta con el que horadará el vecino monte de A Madroa. Serán en total ocho kilómetros que las tuneladoras excavarán en 16 meses, a razón de medio kilómetro cada 30 días. Por tanto, en poco más de siete meses Fomento deberá redactar el nuevo proyecto y licitar los trabajos, un plazo sin duda muy ajustado.
La previsión es que este largo paso subterráneo discurra a quince metros de profundidad, lo que permitirá elegir el trazado más directo. No afectará a la vida ciudadana ni a los edificios y así los vigueses no se enterarán de las obras.