01 may 2008 . Actualizado a las 02:00 h.
No saben dónde ir. Y no entienden a quienes pueden explicárselo. «Los vigueses son amables, pero nos cuesta muchísimo hacernos entender, porque casi nadie habla inglés», cuenta Nika, una joven sueca. «Al final da igual porque si quieres comprar, te entiendes hasta por señas», apuntaba, cargada de bolsas de Zara y Bershka. ¿Y el producto típico? «Se vende poco. Miran más de lo que compran», se lamentaban en una tiendecita del Casco Vello.