El libro perdido de Álvarez Blázquez

VIGO

La consulta de «La ciudad y los días», referencia inevitable y descatalogada del autor tudense, se convierte en una misión titánica en las principales bibliotecas viguesas

25 abr 2008 . Actualizado a las 11:45 h.

No es nada fácil consultar en Vigo el libro La ciudad y los días , escrito por Xosé María Álvarez Blázquez, el personaje homenajeado este año por la Real Academia Galega en el Día das Letras. Comprarlo es imposible, de momento. «Hai un en Internet que pide cen euros, ¡está tolo!», comentaba hace unos días un librero de antiguo. El «tolo» ofrece su tesoro en Iberlibro, un portal dedicado a la venta de libros, y advierte: «exterior algo fatigado».

Tan fatigado como quien trate de seguirle el rastro al codiciado ejemplar por los cementerios de libros vigueses. Por lógica, el primer destino del periplo parecía ser la Biblioteca Pública Central, que para eso es la única pública, en el sentido de que está sufragada por la Xunta y el Concello de Vigo. La amabilidad desborda en las personas que atienden al público en este centro de la calle Joaquín Yáñez, pero ni rastro del mentado título; ni en el archivo de papel, ni en el ordenador.

La maldita lógica obliga a volver a la ruta con destino, en esta ocasión, al Instituto de Estudos Vigueses. La ciudad y los días es un libro de historia, o para ser más fiel al legado de Xosé María Álvarez Blázquez, un calendario de la historia de Vigo, como lo definió el propio autor. Nuevamente, la amabilidad aguarda en este destino. «No somos una biblioteca pública pero si algún investigador nos solicita una consulta siempre accedemos», me cuenta amablemente la secretaria de la institución sapientísima, pero es mentar al incunable y la leyenda se agranda un poco más. ¿Habrá existido realmente?

Superando el desaliento, y en un arranque de imaginación, oriento mis pasos hacia una librería de segunda mano bien surtida. «Non, non o teño, e ademáis está moi demandado», responde directamente contra la línea de flotación de mi voluntad. Comprarlo ya se convierte en una misión imposible, ya que el apellido del libro es descatalogado.

Penzol

Llegados a este punto, se hace necesario un cambio de orientación en la lógica investigadora. Hay que acudir al sector privado, o incluso acudir a las bibliotecas especializadas. Me decido por la Penzol, seguro de alcanzar el éxito ¡don Paco no puede fallar! En este caso, recurro al teléfono para no gastar más suela inútilmente. «Si, temos ese libro, e ademáis en dúas edicións», responden. La sonrisa empieza a dibujarse en mi rostro cuando recibo el jarro de agua fría. «Nestes momentos non están disponibles ningún dos dous porque están prestados a unha editorial». ¿Qué pensaría Indiana Jones ante un caso semejante? Acudir al plan B, o mejor dicho, al C, de Caixanova. Su biblioteca tiene largo recorrido y quizá...a lo mejor...

El lento recorrido del ascensor obliga a echar mano de toda la filosofía de mi apellido para calmar la ansiedad que me domina. El archivo ya está ahí. El de papel, que es el primero que encuentro. Buscó en la A de autores y veo la ficha. ¡Ahí está! Pero, no, quiero asegurarme, no aguantaría un nuevo fracaso. «¿Esta ficha es correcta?», pregunto titubeante a la bibliotecaria. «Las actualizadas están en el ordenador», contesta. Las gotas de sudor frío brotan por cada uno de mis poros. «¿Qué referencia tiene esa ficha?», añade. «30-00 D», respondo temblando. La bibliotecaria se levanta y se dirige a la trastienda. Los segundos se hacen años. Regresa y trae un libro antiguo en la mano. Respiro, lo abro inmediatamente. Lo primero que leo es: «No se presta».