La castiza formación tanguera presenta en directo los temas de su nuevo disco: «No me quieras tanto, quiéreme mejor»
19 abr 2008 . Actualizado a las 02:00 h.Antonio Bartrina lleva al frente de Malevaje desde 1984. La banda más porteña y más castiza del mundo vuelve a los escenarios para presentar No me quieras tanto (quiéreme mejor), el undécimo disco de su carrera, que incluye diez temas nuevos y cuatro tangos clásicos inéditos en su repertorio y colaboraciones de lujo como el violinista Ara Malikian. Malevaje llega hoy a Vigo en su única fecha en Galicia de su gira.
-¿Se confirma, pues, que 20 años no es nada, como cantaba Gardel, y que 24 para Malevaje, tampoco?
-Bueno, 20 años es una vida, y 24 casi una vida y media, pero seguimos adelante, siempre.
-El título del disco, que es también el de una de las canciones, ¿hace referencia al maltrato en el ámbito doméstico?
-Ese tango es muy amplio en su significado. No solamente habla de una pareja, sino de la sociedad en general. Yo lo haría extensivo a los banqueros, a los políticos, a las compañías de seguros... a todos esos que nos quieren tanto, pero que en realidad no nos quieren un carajo.
-Pues sería muy adecuado para el lema de una campaña contra la violencia de género, ¿no?
-Supongo que el título sí, pero cuando escribí la letra no pensaba en eso.
-El disco se gestó en Soria. ¿Qué encuentra allí?
-Tranquilidad. Para preparar canciones siempre me suelo ir a un pueblo soriano, Matute de la Sierra. Allí no hay bares, no hay cobertura telefónica, no hay Internet, hay cuatro vecinos. No hay interferencias de fuera y te puedes concentrar, que es lo que hace falta.
-¿La gira está centrada en la presentación del álbum?
-Sí, es un espectáculo nuevo y con nuevas coreografías, manteniendo siempre nuestra manera de hacer las cosas. También tenemos una bailarina nueva. Marcelo sigue, pero su pareja de baile, Marcela, se ha jubilado. Le sustituye Alicia, que fue alumna suya.
-Además de cantar tangos, ¿ha aprendido a bailarlos?
-Pues... a bailar no, pero abrazo bastante bien, que es el primer paso para aprender. Es que mientras yo canto la gente baila, y cuando yo dejo de cantar, se acaba la música. Así no hay manera.
-¿La «Milonga del fumador» es un homenaje al tabaco en estos tiempos de prohibiciones?
-Sí. Se han sacado mucho las cosas de quicio. Todo es un problema de educación. Siempre se habían llevado bien los que fumaban con los que no. La canción habla de un tipo que se va a por tabaco y va viendo que todo el mundo está fumando y todo el mundo muy contento.
-«Balmo bar» hace referencia al Balmoral, el mismo local al que Loquillo dedica el título de su último disco ¿Coincidencia?
-Totalmente. Es que era un sitio muy agradable donde no había música y se podía conversar. En los bares nocturnos no hay manera de hablar. Nosotros íbamos un poco por eso. Había mucho sosiego. Hay que hacerle canciones a los bares, a las chicas y a los bares.