Una tala masiva de pinos y de eucaliptos en la península de Monteferro ha abierto la polémica en el municipio de Nigrán. La organización Salvemos Monteferro ha denunciado este supuesto «atentado ecológico», mientras que la comunidad de montes, propietaria de los terrenos, se defiende argumentando que tiene autorización para haberla llevado a cabo.
La corta a mata rasa ha afectado a una hectárea en un terreno comprendido entre la carretera de subida y el camino del faro y ha alterado el paisaje de una de las reservas naturales más importantes del Concello.
La organización ecologista presentó una denuncia basándose en que este tipo de talas están prohibidas expresamente por las normas subsidiarias.
El Concello abrió un expediente y paralizó cautelarmente los trabajos y, sin embargo, Salvemos Monteferro afirma que este trámite administrativo no ha servido para frenar la deforestación.
«Unha nova calva de moi considerables dimensións continúa o camiño de deforestación e deterioro do monte como espazo natural», señaló el portavoz, Xosé Reigosa Solleiro. Y centenares de árboles del entorno de la carretera están marcados a la espera de ser cortados.
A los ecologistas les sorprende que esta tala haya sido autorizada por la consellería de Medio Rural ignorando el planeamiento urbanístico que está vigente en el Concello y que, en su opinión prevalece sobre otras normativas. La ordenanza 17 que afecta al área de Monteferro no autoriza este tipo de actuaciones. «Que persoas que ostentan un cargo de responsabilidade na administración ignoren un precepto legal tan elemental como a prevalencia da norma máis concreta e restrictiva é como mínimo, chocante», afirman.
Comuneros
Mientras tanto, el presidente de la comunidad de montes de Monteferro, Manuel Alejos, responde a las críticas afirmando que poseen un plan de actuación visado por la Xunta para las talas, repoblación cambio de masa arborea que tiene una duración de cinco años y cuyas actuaciones se fraccionan y ejecutan con el puntual permiso de la Consellería.
«No se tala madera por capricho, lo justo para poder repoblar y para gastos generales de la comunidad, exactamente igual que todas las comunidades de montes, con el agravante que atañe a Monteferro, puesto que debido a su pequeña superficie escasamente puede acogerse a las ayudas de la administración», señala Manuel Alejos.
Los comuneros afirman que de la superficie talada, una parte será repoblada con pinos y árboles autóctonos, mientras que otra corresponde a la franja de protección entre la comunidad y las edificaciones en terrenos de propiedad particular.