Llegó el momento de asumir responsabilidades. Los pescadores han sido los primeros, aunque algunos, ya con la temporada cerrada, intenten ilícitamente hacerse con los pocos ejemplares de angula que consiguen cruzar el Atlántico desde el mar de los Sargazos para convertirse en anguila río arriba, utilizando redes ilegales en la desembocadura del Miño que, además, atentan contra otras especies.
A la crisis económica se une la medioambiental. «El gobierno tudense siempre ha trabajado con el lema de vivir de cara al río y, ahora, no podíamos darle la espalda», argumentaba el alcalde. Y es que, a la falta de producto se añade la suspensión de capturas con tela a partir del 2011, para evitar su extinción, en el marco del nuevo reglamento internacional del Miño.
El único «pezqueñín» permitido hasta ahora le cederá, el testigo, de momento, a sus mayores. Así que los tudenses celebrarán este año su primer festival gastronómico de la anguila. Un cita mucho menos original que la que respaldó la declaración de los festejos como de interés turístico, ya que es también la protagonista de otros certámenes como el de Valga, Pontesampaio o Arnoia pero, mucho más popular y sensible con el medio ambiente. No es aún así, la definitiva. Además, el plan de recuperación de la especie, (tanto de los alevines, como de la propia anguila), promovido por la UE, obliga a devolver un tanto por ciento de las capturas para la regeneración de todos los ríos. El festival había perdido, además, su esencia «popular», iniciada cuando las capturas en el Miño eran tales que incluso se utilizaban para alimento de gallinas y cerdos.
Así las cosas y para un mayor compromiso medio ambiental, se prevé una alternativa intermedia bastante más original y con muchas potencialidades, el «festival de la gula». Un evento sin pecado capital por medio, al menos el de esquilmar una especie, en el que el gobierno local confirma, ya está pensando y cuya presentación ya resulta atractiva de por sí. «Intentaremos organizar un certamen gastronómico con la gula de protagonista de cara al verano y, si funciona, puede que sea la alternativa definitiva al de la angula»,avanzaba el alcalde.
Tui se queda sin este popular festejo, uno de los más antiguos y de mayor tradición de Galicia. Como contrapartida, una fiesta para todos los bolsillos y una cruzada de apoyo a lo que ni el propio patrono de los navegantes, su San Telmo, puede hacer, recuperar el Miño.