Solo enturbiaron los festejos las protestas de una docena de puestos que se cerraron por incumplir horarios y el botellón nocturno, que hizo trabajar a fondo a la policía
03 mar 2008 . Actualizado a las 11:12 h.El buen tiempo se confabuló con la Arribada. La fiesta y las buenas temperaturas atrajeron a miles de personas durante el día de ayer, con la continuación de los festejos que hicieron regresar al municipio al siglo XV. Los trajes de época y la ambientación hicieron las delicias de los asistentes, claro que las sonrisas no siempre se reparten por igual. El cierre de una docena de puestos por incumplimiento de horarios y el reglamento de la venta de bebidas alcohólicas provocó durante la mañana algunas protestas de los responsables.
El hecho solo afectó a una pequeña parte de los más de 150 puntos de venta que se montan para la celebración. La policía local tuvo que retirarlos después de conocer que se vendían chupitos en los puestos de alimentación, hecho que está prohibido, y que algunos otros permanecían abiertos pasadas las 23.00 horas.
«El horario se pone para el buen funcionamiento de los servicios de limpieza y el descanso de la gente, por lo que debemos ser serios para exigir el cumplimiento de las normas», recuerda el alcalde del municipio, Jesús Vázquez Almuíña.
Jaleo nocturno
Pese a todas estas medidas, lo cierto es que resultó imposible controlar el ruido que tuvieron que soportar los vecinos del centro durante la noche. La policía local tuvo que trabajar muy duro y llegó a desalojar el atrio de la antigua colegiata, ocupado por multitud de personas haciendo botellón. Ligado a la juerga nocturna, también tuvieron que intervenir en peleas y otros altercados, que alteraron el sueño de los residentes del municipio.
Pese a estos problemas, lo cierto es que los festejos de la Arribada contaron este año con un mayor número de adeptos, puesto que en cada edición son más las personas que se acercan para conocer de cerca el amplio programa de actividades. Talleres infantiles, demostraciones de profesiones artesanales, actuaciones de cetrería o peleas de caballeros son algunas de las actividades que los que se acercaron ayer a Baiona pudieron disfrutar. La llegada del público se vio facilitada por el buen tiempo, que permitió que este año se pudiese llegar a la fiesta desde el barco que sale de Panxón.
Este hecho favoreció que el tráfico no sufriera aún más con la afluencia registrada este año, aunque de todos modos hubo retenciones en los accesos a la zona, especialmente a última hora de la tarde, cuando finalizaron los festejos. Uno de los puntos que favoreció la llegada por coche de los visitantes fue el aumento de plazas de aparcamiento. A las zonas habilitadas de forma provisional y las 500 plazas del párking existente se unieron por primera vez este año las otras 700 del nuevo servicio que tiene Baiona, de este modo se agilizó la tarea de encontrar un lugar de estacionamiento a los miles de visitantes.