Son cifras representativas de la trayectoria de Amancio Prada, que abrió con Vida e morte en 1974. Casi a disco por año sale este leonés de Dehesas que un día cambió la sociología por la música. Estos días anda de promoción. A falta de un nuevo trabajo, lleva dos en cartera: Vida de artista y Concierto de amor vivo. Ayer tocó Vigo. Además de contar lo que nos vamos a encontrar en los discos, aprovechó para firmar todos los que le pusieron delante los fans. Mañana tocará A Coruña, la próxima semana, Barcelona y Zaragoza; a la siguiente, Dublín y Lugo... Un no parar.
Cuenta Amancio que con Vida de artista lo que ha intentado es abrir una pequeña ventana por la que asomarse a la inmensa obra de Léo Ferré, «la estrella más rebelde del firmamento de la canción francesa, cuya trayectoria seguí con admiración, aunque de lejos». Es, dice, su forma de saldar una deuda.
Ya de puestos, en su casa de discos pensaron que sería estupendo ofrecer un dos por uno. Y eso hará durante la gira gracias a Concierto de amor vivo. Es éste un trabajo grabado un atardecer de junio en la iglesia de Los Jerónimos, escenario en el que había puesto sus ojos hace tiempo. Cuenta el propio Amancio que fue la generosidad de José Luis Rodríguez, director de Nueva Economía Fórum, lo que le permitió cumplir dicho deseo. Ahora él ha podido hacer lo propio con los fans que esperaban las nuevas entregas.
En concreto a aguas de Gran Sol. Completamente recuperado, este ejemplar de lobo marino ceniciento (halichoerus grypus para los científicos) se enroló ayer a bordo del pesquero Navegante Magallanes, nombre de barco sugestivo donde los haya para la tarea que por una vez tiene encomendada.
Fenicio, que es el nombre con el que los chicos del Cemma bautizaron a la cría, apareció el pasado 3 de enero en Bares, en buen estado pero completamente agotada. Después de recibir cuidados y hasta mimos, el doctor Josep María Alonso, que se encargó de supervisar su rehabilitación, dio el visto bueno para liberarlo aguas arriba, en alta mar. Que le vaya bonito.
Lo saben bien los profesionales de la alimentación en todas sus vertientes, aunque a veces no parezcan tenerlo en cuenta. El caso es que los empresarios de panaderías y pastelerías de la provincia quieren seguir un camino que en otras latitudes llevan mucho tiempo recorriendo, ganar al cliente también por la vista.
Aprovechando la cercanía de la Pascua se han puesto en marcha. Han empezado por organizar un curso de escaparatismo, que impartió la interiorista alicantina María Fran Puigcerver. A juzgar por la participación, sesenta profesionales, interés por aprender no falta. Dentro de pocas semanas podremos ver los resultados en la calle. A ver.
Una vez al año el colegio Montecastelo reconoce con esta fórmula la colaboración que, durante el curso, prestan distintas empresas y organismos. Este año el reconocimiento ha recaído en el centro tecnológico Aimen y los grupos Desarrollanet y Nea. En su nombre recogieron ayer las distinciones, respectivamente, Fernando Vázquez Peña, Manuel Montes Pérez y Manuel Rivas Sabugueiro.
Aimen es una de las firmas punteras en I+D+i, en tanto Desarrollanet forma parte del selecto club de mejores empresas del mundo en la fabricación de hardwar y software. Nea, por su parte, se dedica a maquinaria de copiado.