Abiasa comercializa a nivel internacional sobres con los cultivos para hacer los alimentos probióticos
19 nov 2024 . Actualizado a las 10:15 h.La empresa tudense Abiasa (Avances Bioquímicos Alimentación) acaba de lanzar una innovadora línea de productos que, a priori, revolucionará el mercado de los lácteos y la restauración. De hecho y, aún en fase de promoción, la firma, y su filial en Canadá, atiende ya numerosos pedidos por internet que distribuyen su producto por varios países.
Es una iniciativa pionera en España que facilita la elaboración artesanal de yogur, kéfir y queso fresco probiótico. Y es que, Abiasa pone al alcance de consumidores y profesionales la posibilidad de hacerse productos lácteos propios en todas las variedades que su creatividad y destreza le permitan. De hecho, sus posibilidades han despertado ya el interés de alguno de los prestiosos chefs que estos días se dan cita en el Fórum Gastronómico de Santiago.
Pero «cualquier persona puede elaborar sus productos y, además, los ensayos que quiera», confirma la propia firma, que, con una veintena de trayectoria, atesora ya varios premios de innovación por su dilatada experiencia en la producción de fermentos lácticos. La propia campaña promocional, «A saúde nas súas mans», recoge la filosofía de la iniciativa.
El proceso es tan revolucionario como sencillo. Cualidades a mayores de los consabidos beneficios para la salud de estos alimentos funcionales y con importantes atractivos añadidos, la versatilidad, el ahorro y la mayor presencia de los principios activos
El producto básico es el fermento, que se comercializa en pequeños sobres de diez gramos, con los que se pueden hacer hasta dos litros de yogur «a la carta», por tan sólo dos euros. Es decir, a gusto del consumidor. El sistema es similar para la elaboración de kéfir o queso fresco. El propio sobre especifica las instrucciones para conseguir el alimento deseado en sólo cuatro pasos (uno más en el caso del queso fresco para quitarle el suero). Calentar la leche, mezclar con el cultivo correspondiente, dejar en la incubadora y, en seis horas, pasarlo ya a nevera.