El dueño de un bar de O Calvario, acusado de vender drogas a los clientes, alegó en su defensa que era tan estricto que ni siquiera dejaba fumar dentro de su local. «No tenía ni máquina de tabaco, mucho menos iba a vender drogas al público aunque sí soy consumidor y mucho», declaró ayer José Antonio N.F. al tribunal de la Quinta Sección de la Audiencia.
El fiscal no creyó su versión y solicitó a los magistrados que castiguen al imputado con nueve años de prisión por vender estupefacientes en un local abierto al público. Reclama que le impongan una multa de 13.000 euros, el triple del valor de la droga incautada en su bar. Y pide que el local sea clausurado durante cinco años. El acusado está en prisión preventiva.
La policía nacional efectuó redadas en el local de la calle Extremadura en febrero del 2007 y en mayo del mismo año. En el último registro, los agentes de paisano hallaron en un almacén una roca de cocaína, así como hachís y marihuana. Los policías sospechaban que dentro del establecimiento alguien vendía droga por «la rápida entrada y salida de clientes y por el olor a porro impresionante que se respiraba dentro». Pero nunca pensaron que, supuestamente, era el mismo dueño quien proporcionaba los estupefacientes en las mesas. «Nos vio, se puso nervioso y corrió a ocultar cosas bajo la barra. Por eso sospechamos», relató un agente.
El dueño del bar corrió hacia el almacén y, de camino, tiró un paquete en un cubo de agua. Explicó a los magistrados que no quiso destruir pruebas sino que «tropezó» accidentalmente con una cortina.
Montoncitos de coca
Los policías hallaron en una repisa del almacén numerosas bolsitas de plástico troceadas y montoncitos de polvo blanco que podría estar compuesto de medio gramo de cocaína cada uno. «Eran dosis para la venta, no rayas para autoconsumo», indicó un policía. También descubrieron una balanza de precisión. «La trajo un amigo para pesar la droga que consumimos en común porque nos sale más barato. Gastaba 800 euros al mes», confesó.
El hostelero, que también trabaja como descargador en O Berbés, solo admite que poseía de 40 a 50 gramos de coca para consumir, algo que no está castigado por la ley. Ignora la procedencia de otros 213 gramos de hachís en barritas que la policía decomisó en su local. El juicio quedó visto para sentencia.