La larga labor de un cura atípico

J. Santos

VIGO

Eduardo Mallo, que fue detenido en su juventud y que aboga por el celibato opcional, homenajeado por sus 40 años en Cangas

08 feb 2008 . Actualizado a las 11:55 h.

Llegó a Cangas el 9 de febrero de 1968 con la misión específica de trabajar con los jóvenes, siguiendo las orientaciones del Concilio Vaticano II. Mañana hará 40 años que Eduardo Mallo Regueira, natural de Restande, en el Concello coruñés de Trazo, comenzó su labor en la comarca de O Morrazo, junto a otras tres curas enviados por el vicario pastoral. A O Hío fue Xosé Antonio Furelos, ya fallecido; a San Adrián, Manuel Fresno, y a Meira, Manuel Duarte.

Cuando Eduardo Mallo llega a Cangas se encuentra funcionando la JOC (Juventudes Obreras Católicas). Su labor en ella le trajo más de un problema. Fue detenido un 14 de febrero cuando iba de oficiar misa en Darbo. Los agentes le dejaron decir la misa y se lo llevaron de inmediato a Pontevedra para ser sometido a un largo interrogatorio. Tras la muerte de Franco, esta organización dejó prácticamente de existir.

Se reconoce un cura atípico. «O típico dun cura é estar ao frente dunha parroquia, facer vodas, bautizos, funerais, estar no despacho. Eu non fago nada diso», dice. No es partidario de cobrar por estos servicios pero, añade, eso significa que el cura tiene que tener independencia económica.

Eduardo Mallo decidió estudiar Magisterio para darle salida a su vocación de enseñante y para tener, precisamente, independencia. Desde 1978 hasta hace cuatro años impartió clases en el colegio cangués Compañía de María. Ahora, a sus 68 años, es un profesor jubilado y cura sin adscripción a ninguna parroquia que oficia a diario la misa de la tarde y la de las 8.30 de los domingos en la iglesia de Cangas y, desde hace 35 años, la semanal de la Compañía de María; ésta, en gallego.

Tiene su propia opinión sobre la polémica de los obispos con el Gobierno. «Paréceme, polo menos, inoportuna e pouco prudente», dice. Cita las Bienaventuranzas antes de afirmar: «Eu creo que os obispos e os católicos tiñamos que meditar máis neste anaco do evanxeo de San Mateo e por suposto, tratar de levalo á praxis».

Entiende que el celibato de los curas debería ser opcional. No tiene nada claro que fomentar las novenas diarias «resolva algo», pero cree firmemente que ahondar en la participación de los laicos en la misa, sí.

Eduardo Mallo se describe como melómano. Dirigió temporalmente y con éxitos, las corales Santiago y Queixumes.

Mañana se celebra un acto en el colegio Compañía de María. Comenzará con una misa, a la que seguirá una comida en la que estarán cerca de 300 amigos de Don Eduardo. Después, el cura se dirigirá a los presentes.