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Cerca de 200 personas están matriculados en la Escuela Oficial de Idiomas para aprender chino y japonés, que desde este curso ya tienen un título reconocido
03 feb 2008 . Actualizado a las 02:00 h.El encerado de Sayuri y el de Yan se parecen a las marcas que dejan las gaviotas sobre la arena. Estos trazos en todas las direcciones son los que se esmeran en aprender los cerca de 200 jóvenes que este año están matriculados en la Escuela Oficial de Idiomas para aprender chino y japonés. Pese a que la asociación de alumnos ofertaba desde hace seis años ambos idiomas, no ha sido hasta este curso cuando son oficiales.
De momento solo se ofrecen en su nivel básico, pero la acogida ha sido muy buena. «Hay alumnos que vienen por conocer más la cultura y otros por trabajo», apunta Yan Ni, la profesora de chino. De este idioma lo más complicado, según explica, son los tonos. Cada caracter tiene un significado propio y junto a otros actúa como una sílaba, claro que dependiendo de la entonación varía el significado de la palabra, recuerda Yan, cuyo nombre traducido es golondrina.
En el caso de los alumnos de japonés, el perfil es bastante homogéneo. Muchos jóvenes de instituto que aprenden el idioma interesados por la cultura. «Antes había que luchar con los prototipos de los samuráis, pero ahora están todos más informados, les gusta el manga e Internet les ayuda a conocer más de la cultura asiática», recuerda Sayuri Nishimura, profesora de japonés. Mientras explica en su español con acento cacereño las particularidades de su idioma, recuerda que los parecidos de la fonética hacen que sea sencillo el aprendizaje.
Aunque en ambos casos no dejan de romper mitos sobre oriente, su gastronomía e historia, reconocen que el mejor modo de conocerlo es viajando allí. «También se aprende mejor el idioma, sin visitar Asia puedes tardar dos o tres años en conseguir lo básico de la lengua para sobrevivir», recuerdan ambas maestras.