Goran Maric salió con casi media hora de juego por delante. Con un 0-2 en el marcador tenía una papeleta muy difícil el canterano celeste. Su posición se convirtió en la más adelantada del equipo con apoyos constantes con Perera. El extremeño entró en juego cuando hasta entonces prácticamente no había existido. El serbio ya no es ningún niño pero le falta rodaje en la categoría. Tiene el atrevimiento, pero habría que verle más minutos y saliendo desde el comienzo del partido y no en una situación tan complicada como la de ayer. «Lo único positivo es haber jugado. Me gustaría haber aportado un poquito más. Soy ambicioso y creo que podía haber salido mejor. No he tenido ninguna ocasión de gol. Quise hacer cosas fáciles», reconocía con su habitual sinceridad el punta.
Su presencia en el campo, fue uno de los dos primeros cambios realizados al unísono. Puede ser una forma de hacer ver que va a jugar un papel en los próximos encuentros. Va a tener al menos, la oportunidad que antes gozaron otros jugadores de la cantera. Puede quedarse en una anécdota, como sucedió con Richi, Dani Abalo o Ferrán, o convertirse en un asiduo para López Caro como en su día adquirieron este protagonismo los Toni Moral, Jonathan, Israel..., y una buena parte de los jugadores que completaron el anterior ascenso céltico. «La verdad es que no salgo con buen sabor de boca. Nos puede afectar en clasificación. No estoy contento a pesar del debut», decía ayer Maric. El ariete del filial lleva doce goles en el grupo primero de Segunda B, aunque varios de ellos hayan sido de penalti. Es el segundo máximo goleador de la categoría y solo por eso merecía una oportunidad en el primer equipo. «Los últimos minutos intentamos ir a por el gol con coraje y valentía. Nos faltó frescura con el balón. El segundo gol fue un jarro de agua fría», relataba sobre lo sucedido en el campo. «Al principio estábamos jugando muy bien, pensé que íbamos a ponernos por delante», comentó con un tono triste por lo sucedido.
El Celta buscaba un delantero en el mercado invernal, un lateral derecho y un jugador para la banda izquierda. Acabó fichando un medio centro, un portero y un interior diestro. El entrenador céltico no se ha quejado, pero hacer ver que lo que tiene es lo que hay y con eso llegue o no, es con lo único que puede pelear por lograr el ascenso. Con la plantilla más corta de la última década, los jugadores del filial deben tener un papel destacado. No cabe otra.