El «Queen Elizabeth 2» atracará en la Estación Marítima de camino hacia el emirato árabe para convertirse en hotel
13 ene 2008 . Actualizado a las 02:00 h.El Queen Elizabeth 2, trasatlántico considerado un día la joya de la corona de la flota británica, visitante asiduo del puerto de Vigo, tiene los días contados. A partir del próximo año permanecerá atracado para siempre en Dubái, convertido en lujoso hotel flotante. Claro que antes, aún podrá contemplarse al menos una vez más su majestuosa estampa en la Estación Marítima. Será con ocasión del viaje final, camino de los Emiratos Árabes.
La única diferencia, y no pequeña, respecto a las escalas habituales, es que no habrá viajeros y, por lo mismo, tampoco su colorista deambular por las calles más céntricas. Sólo estará a bordo la tripulación necesaria para trasladar el buque desde Inglaterra hasta Dubái. Casi con seguridad Vigo será el último puerto español en el que atraque antes de acometer la que será su cuarta rehabilitación. Botado el 2 de mayo de 1969, entró en las gradas para realizar mejoras en 1987, 1996 y 1999.
Desde el pasado 6 de enero, que partió de Southampton rumbo a Nueva York, el Queen Elizabeth 2 realiza su última vuelta al mundo como despedida. Le acompaña en el travesía el Queen Victoria. De vuelta en su puerto base de Inglaterra, aún hará un par de singladuras más antes de ese viaje definitivo que le traiga a Vigo por última vez.
En sus casi cuatro décadas de vida ha realizado más de 1.400 viajes, 800 de ellos transoceánicos. Miembros de casas reales, presidentes, y otras personalidades del mundo de la política, la empresa o la cultura, han disfrutado de sus salones, camarotes y demás servicios, como los siete restaurantes especializados en otros tantos tipos de cocina, las piscinas, el gimnasio o el campo de golf, además de una biblioteca con más de 6.000 volúmenes.
Los nuevos dueños del barco, la firma Isithmar, tienen previsto acometer una serie de obras, porque aunque de su lujo pueden dar fe los dos millones y medio de pasajeros que ha albergado, en Dubái darán aún una nueva vuelta de tuerca a ese lujo, hasta convertirlo en objeto de deseo para el turismo. El Queen Elizabeth 2 terminará sus días anclado en una de esas islas artificales a las que son tan aficionados en el país.