La ambulancia es el vecino de abajo

VIGO

Un redondelano tiene que llevar a Vigo desde hace cuatro meses a una paciente porque el Sergas le denegó el transporte

12 ene 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

Sufrió una caída desde un muro de tres metros de altura en el pasado mes de octubre. A consecuencia de la lesión en la columna, M.L. vecina de la parroquia de Saxamonde, en Redondela, tiene que acudir diariamente a los servicios de rehabilitación en Vigo. El tratamiento lo termina el próximo lunes.

La mujer camina con mucha dificultad sirviéndose de unas muletas. Lo malo es que no tiene ningún familiar que la pueda transportar. Trabaja atendiendo a una persona mayor de 86 años que, a su vez, también ha sufrido un problema en el brazo por lo que no puede conducir.

En Saxamonde el servicio de transporte público es muy deficiente. Por las mañanas pasan dos autobuses a las diez y cuarto de la mañana y a las doce y cuarto, que van hacia el centro de Redondela. Desde allí prosiguen hasta Pontevedra. Los vecinos que quieren ir hasta Vigo tienen que tomar otro autobús en el centro de Redondela. Pero los horarios de la rehabilitación no coinciden con los del transporte público hacia Vigo.

Sólo la ayuda de un vecino, Florentino Míguez Rodríguez, ha hecho posible que M.L. acuda a rehabilitación. Míguez es un trabajador prejubilado de una empresa eléctrica. Esta situación le ha permitido hacer de taxista diariamente para la mujer, que tiene escasos recursos económicos para poder pagarse diariamente un taxi de verdad que la lleve al centro sanitario.

El «taxista»

Florentino se levanta todos los días antes de las siete de la mañana y a las ocho menos cinco recoge como un clavo a la señora. La lleva al hospital y al centro de rehbilitación y la vuelve a traer hasta Saxamonde pasadas las once y media de la mañana. M.L. solicitó una ambulancia asistencial que la transportase «pero el centro sanitario se la denegó, dijeron que como podía caminar con muletas no era necesario el vehículo. ¿Pero cómo va a ir caminando esta mujer hasta el centro de Redondela para coger un autobús?», se pregunta la esposa de Florentino, Rosa Durán, que añade «deberían tener en cuenta las circunstancias personales de cada paciente a la hora de facilitar o denegar una ambulancia asistencial.

En la parroquia de Saxamonde viven unas 800 personas y dos de ellas son trasladadas con regularidad a los centros médicos por ambulancias. Florentino Míguez cree que se debería optimizar el transporte y poder trasladar también a esta mujer.

En la zona también vive una persona mayor que sufrió otro percance y que tuvo que ser trasladada con regularidad por su sobrina, que iba a recogerla.

La dispersión poblacional, unida a la falta de servicios, provoca estos episodios en la parroquia. «En Redondela debería haber mejor atención médica y que algunos especialistas se desplazasen dos o tres veces a la semana para atender a la gente», señalan Florentino Míguez y Rosa Durán. A su juicio, los servicios sanitarios públicos funcionan bien en general «pero luego te encuentras con situaciones injustas como la que sufren algunas personas».