Más de medio millar de personas acudieron ayer a la inauguración del Museo do Mar de Galicia para aprovechar la oportunidad de ver por vez primera la exposición permanente y el acuario que desde ayer dan contenido al antiguo matadero municipal. La sorpresa se mantuvo hasta el final, ya que las salas de la exposición permanecieron cerradas hasta la llegada del presidente de la Xunta, Emilio Pérez Touriño, que se presentó en el museo con casi media hora de retraso y lo abandonó al rematar el turno de discursos. Tras los discursos, los cinco arpistas del grupo Son de Seu certificaron con sus sonidos acuosos la nueva etapa que se abre en una instalación cuya trayectoria se ha visto empañada por todo tipo de incidencias administrativas. Una circunstancia que ayer resaltó la ex alcaldesa Corina Porro, muy sorprendida por la «doble inauguración» de ayer; «por la mañana el vicepresidente y por la tarde el presidente», resaltó la concejala popular, sorprendida por el tono institucional de la reapertura de un centro que ya fue visitado por el público durante cuatro años. «Es el centro más inaugurado de la historia», ironizó Porro.
De la actitud que ayer mostraron los visitantes, se puede deducir cuáles serán las cadencias del Museo do Mar de Galicia. «¡Aquí faltan os chocos!», concluía una de las personas que escrutaban a los pulpos y las rayas que desde ayer conviven en la pecera del nuevo acuario. Esta nueva instalación, en la que se reproduce en miniatura el econsistema de la ría, y que está ubicada en el inicio del espigón, será uno de los atractivos del centro. «¡A ver si hay besugos!», sentenciaba otro. En el edificio principal aguardaban las ostras... Y el champán.