Ventura Pérez Mariño tiene una curiosa historia de ida y vuelta con la ciudad que le vio nacer hace casi 59 años. En ella ejerció la abogacía durante el final del franquismo y en plena Transición, para luego irse a Madrid, donde conoció al viejo profesor Enrique Tierno Galván y donde se convirtió en juez de la Audiencia Nacional. En 1993, escuchó con su amigo y colega Baltasar Garzón el canto de sirenas de Felipe González y se convirtió en diputado del PSOE. Fue su primera experiencia frustrante con la política. Volvió a la judicatura y le dio tiempo a condenar a Mario Conde por el caso Banesto antes de pedir una excedencia y regresar a Vigo para abrir despacho privado en el centro. Cuatro años después, en el 2003, aceptó otra oferta de los socialistas y encabezó la candidatura a la alcaldía. El BNG le dio su apoyo para ocupar el cargo y, antes de medio año, se lo retiró en connivencia con el PP por su empeño en cambiar un Plan General de Ordenación Municipal que no le gustaba por su excesiva edificabilidad. Abandonó el Ayuntamiento en el 2004 y, desde entonces, ha estado al margen de cualquier actividad pública en la ciudad. Reingresó en la carrera judicial y, tras año y medio en Cataluña, se trae la toga para Vigo.