El Areal, a finales del siglo XIX

El convento de Nuestra Señora de los Remedios, un edificio singular


La fotografía que les ofrecemos, sin datar, puede corresponder al último tercio del siglo XIX. Antes no existía el inmueble que fue alcaldía durante el mandato de Corina Porro, y después se iniciaron algunas construcciones que cambiaron el panorama.

La autoría de esta toma del Areal puede ser obra de Felipe Prósperi, un italiano que era actor de teatro y recorrió medio mundo con su compañía hasta llegar a Pontevedra, donde se estableció y contrajo matrimonio con una gallega, con la que al poco tiempo se trasladaría a vivir a Vigo. La viuda de Prósperi, que también era profesional de la cámara, hizo una sociedad con el primer Pacheco llegado a esta ciudad a principios del siglo XX y cuando ella murió heredó sus negativos. Este puede ser uno de ellos

: pudo hacer la fotografíoa el italiano, por cuanto llegó a Vigo en 1870.

El próspero Areal dista mucho de parecerse al actual, más allá de por la evolución que han experimentado prácticamente todos nuestros paisajes urbanos, también porque el antiguo barrio de los fomentadores catalanes ha conocido diversos rellenos, como buena parte de nuestra litoral.

Tapias

En la fotografía destacan dos edificios. Al extremo izquierdo, la última construcción era por entonces la casa familiar de Fernando Carreras, opulento personaje que levantó un inmueble singular, que si hoy llama la atención calculen ustedes lo que sería en los años setenta del XIX. Luego fue Banco de España, institución que tuvo allí su primera sede, comandancia militar, rectorado de la Universidad de Vigo y despacho de la alcaldía duramte muy poco tiempo, hasta la llegada del gobierno bipartito, que mantiene el edificio en el ámbito municipal.

Ya que hemos mencionado a Carreras, que había sido también propietario de la finca de Bellavista, hoy sede del colegio de la Compañía de Jesús, digamos que entre los vecinos tradicionales de este barrio hay que señalar a la familia Tapias, que todavía tiene amplia presencia en la ciudad. De los tiempos de nuestra fotografía es el miembro de esta familia que tuvo una especial relación con Emilio Castelar, uno de los efímeros presidentes de la primera república, al que Tapias ayudó con generosidad. El político y escritor hizo una memorable necrología a la muerte de su benefactor vigués. Por cierto, Castelar estuvo aquí varias veces de visita, de ellas algunas como consecuencia de su relación con los Tapias. Vinculada también a esta familia, como mandadera, estaba la madre del que sería obispo de Madrid-Alcalá, Leopoldo Eijo Garay, personaje de gran peso en el franquismo y que hizo innumerables gestiones en favor de Vigo desde sus puestos de gran influencia.

Convento

Pero volvamos al encuadre del Areal. En la parte derecha, a continuación del bloque de las tres últimas construcciones, está lo que fue convento de monjas, situado al lado de la calle que hoy lleva el nombre de Inés Pérez de Zeta. Esta era viuda cuando decidió profesar y tomó el velo en compañía de varias hijas solteras y de otras damas, con las que fundó el convento de Nuestra Señora de los Remedios, de gran influencia en la época, sin duda por el rango de la fundadora y por los medios que ésta puso al servicio de la congregación.

Como datos curiosos del convento cabe señalar que un ala del mismo acogió al hospital militar de Vigo, que ardió en 1879. También cuando se vino abajo la antigua iglesia de Santiago de Vigo, el culto se trasladó aquí, hasta que fue inaugurado el nuevo templo de la calle García Barbón. El convento de Nuestra Señora de los Remedios tenía el privilegio de velar al Cristo de la Victoria, lo que explica que la procesión, en el XIX, parase ante el edificio religioso un instante.

En los años finales del convento, coincidiendo con los últimos del siglo XIX, se convirtió en un comercio. Al poco sería demolido para construir viviendas sobre el solar de tan histórico recinto.

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