La prospección realizada en Rande fue realizada por un equipo multidisciplinar.
-¿Han participado muchos investigadores?
-La parte técnica de la campaña ha sido desarrollada por un equipo dirigido por la doctora Soledad García Gil, de la Facultade de Ciencias do Mar de la Universidade de Vigo. Son especialista que están desarrollando desde hace años proyectos de I+D en la ría de Vigo y otros puntos de Galicia. Los aparatos fueron suministrados por la empresa Tecmarín que cuenta con ingenieros muy cualificados, como Francisco González. Durante la campaña, los sistemas fueron atendidos por 11 técnicos más la tripulación del buque que contaba con dos patrones que se iban alternando. Se organizaron turnos para desempeñar las distintas tareas que fueron realizadas de forma continua, incluso por la noche.Los trabajos se desarrollaron a bordo del barco oceanográfico del CSIC Mytilus .
-¿Con la realización de este tipo de trabajos no se podría allanar el camino de los buscadores de tesoros?
-En una primera reflexión parece lógico pensar que la no divulgación podrían facilitar la protección. Sin embargo, muchos de los pecios de Rande son conocidos por buceadores aficionados y profesionales o por pescadores. Otra lectura, para mí la más acertada, es que si se conoce la situación exacta de los restos es más fácil protegerlos legalmente y vigilar que no se expolien. Para poder proteger un pecio hay que saber donde está. Y esto no sólo atañe a la Administración, es algo en lo que debería estar implicada toda la sociedad. Lo que habría que precisar son los niveles de conocimiento de la información sobre los pecios. Hay que actuar de forma urgente ya que con la tecnología existente una pequeña embarcación podría estar prospectando ahora mismo las costas gallegas.