Seis años después reconoce que tiene secuelas y que no puede ver en su casa «bombillas como las del corredor de la muerte»
27 oct 2007 . Actualizado a las 02:00 h.José Joaquín Martínez fue encarcelado en el estado norteamericano de Florida en 1996, acusado de un doble crimen. Un año después fue condenado a muerte y permaneció en el corredor de la muerte hasta el año 2000. Entonces logró que se revisara su caso y en el 2001 fue absuelto, convirtiéndose en el primer español que lograba una hazaña semejante. Hijo de español, nació en Ecuador hace 35 años. Cuando tenía cinco la familia se trasladó a España y poco después a los Estados Unidos. Tras lograr la absolución se ha instalado en Valencia, donde es asesor de un grupo editorial. Ayer se desplazó a Vigo dentro de sus actividades de lucha contra la pena de muerte.
-¿Cómo es su vida en la actualidad tras pasar por una experiencia tan terrible?
-Mi principal cometido es dar las gracias por la ayuda que recibí y que permitió salvar la vida, tanto de medios de comunicación como de políticos y de personas a nivel particular.
-¿Cuál es la situación de la pena de muerte en Estados Unidos en estos momentos?
-La opinión pública en Estados Unidos va cambiando poco a poco de postura gracias en gran parte a la presión de Europa y de las organizaciones como Amnistía Internacional que luchan contra este cruel castigo.
-En los últimos meses parece que se cuestiona su aplicación mediante inyección letal.
-De alguna forma se repite la situación. En 1996 empezó a debatirse si la aplicación por medio de la silla eléctrica era inhumana, polémica de la cual salió la aplicación por medio de la inyección letal.
-¿Tiene alguna opinión al respecto?
-Para mí no hay ninguna forma humana de ejecutar a una persona. Buscar una solución no cruel para matar a alguien no existe.
-¿Siempre pensó lo mismo?
-Ni mucho menos. Yo era una persona completamente favorable a la aplicación de la pena de muerte. Era lo que me habían enseñado, a creer que la solución en la lucha contra el crimen era la pena de muerte. Me engañaron.
-En Estados Unidos empieza a cuestionarse. ¿Y en el resto del mundo?
-Es mucho más complicado por motivos religiosos, pero una vez que cambien las leyes norteamericanas, lo que ocurrirá tarde o temprano, cambiará la forma de verlo en el resto del planeta. Sin duda el mejor aliado en esta batalla es quien antes estaba a favor.
-¿Es posible rehacer la vida tras estar varios años pendiente de ser ejecutado?
-Tengo muy claro que padezco muchas secuelas. Como ejemplo, en mi casa no hay bombillas peladas. Para mí es un recordatorio del corredor de la muerte. Eso que se ve en las películas de bombillas encendiéndose y apagándose cuando prueban la silla elétrica sucede en realidad. Tras lo ocurrido es muy difícil volver a ser una persona.
-Usted tiene dos hijas en USA. ¿Mantiene contacto con ellas en la actualidad?
-Tienen ahora 14 y 15 años y precisamente la semana que viene iré a Estados Unidos a verlas.
-¿Tiene algún problema para viajar allí?
-La verdad es que a mí me cuesta un poco pero me permiten ir, y eso no lo hacen con cualquiera esta situación.