Desde su llegada al poder el 16 de junio el gobierno municipal no ha parado de vender todo tipo de proyectos, iniciativas, obras, cesiones, convenios, estudios, informes, rehabilitaciones, equipamientos, humanizaciones, aparcamientos, ayudas, actuaciones turísticas, construcciones, pisos, desafíos y todo lo imaginable.
En apenas cuatro meses habría batido el récord de eficacia si no fuera porque la mayoría de esas actuaciones tenían su origen en el gobierno anterior del PP.
Si bien, el gobierno de Corina Porro dejó cada una de las iniciativas en diferente grado de ejecución, salvo casos excepcionales no sólo no han sido citados por sus sucesores, sino que los proyectos se presentan como propios, no se les invita a las inauguraciones y se elude pronunciar su nombre.
En ocasiones, las iniciativas se varian astutamente y se presentan como ideas originales.
Inauguraciones
En el capítulo de inauguraciones, entre las más llamativas figuran la de O Pontillón, el parque infantil de la plaza de O Berbés, la calle Pedro Alvarado, en Teis, y la conexión de Balaídos con el segundo cinturón, todas iniciadas por el gobierno municipal del PP.
Otras veces los actuales concejales presentan programas estrella como Vigo Dixital, del que se benefician quince niños vigueses a los que se imparten clases en el Hospital Xeral. Éste se puso en marcha con el gobierno de Porro, en virtud de un convenio suscrito con la Xunta en el 2005.
La escuela infantil de la calle Palencia, qe el PP dejó en obras, se convirtió con el cambio de gobierno en galescola, tras la correspondiente visita institucional.
El caso más reciente es el de la «discoteca light», presentada la semana pasada como una iniciativa de ocio juvenil, pese a existir con anterioridad.
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Recientemente se ha vuelto a anunciar que Vigo será sede del Desafío Atlántico de Grandes Veleros (antigua Cutty Sark), un acontecimiento confirmado ya con anterioridad y cuya aportación presupuestaria inicial ya había sido consignada.
También es obra del gobierno anterior el estudio de la reforma de Balaídos, el único oficial que se conoce y en el que se invirtieron 60.000 euros.