Un penalti evitable, una falta innecesaria y una expulsión injustificada permitieron una vez más que el rival remontase
22 oct 2007 . Actualizado a las 02:00 h.La mano de López Caro se nota en el Celta. Es un equipo más sólido, con una idea clara y organizada del fútbol que quiere practicar. Defiende bien, presiona, hay ayudas a la hora de tapar los espacios, se nota cada vez más trabajado en el aspecto ofensivo con buenos desmarques, apoyos...
Buenas sensaciones
El Numancia, uno de los equipos situados a estas alturas en los puestos de ascenso, no fue ayer superior a los vigueses. Se ve que tiene jugadores de calidad y que sabe también a lo que juega. Pero el Celta estuvo a la altura del primer rival teóricamente directo al que se ha enfrentado esta temporada.
Hasta ahí todo está muy bien y se puede pensar que a la larga el equipo celeste debe ir consolidándose en la zona alta de la tabla, pero de momento lo único que se puede decir es que van dos partidos con López Caro y el Celta ha sumado solamente dos empates, mientras que antes de su llegada el equipo llevaba tres victorias en cuatro partidos.
Mandan los resultados
Al final lo único que manda son los resultados y el margen de error de los célticos empieza a reducirse de forma importante, aunque hay todavía 33 jornadas con 99 puntos en juego, que dicho así parece mucho, pero en la práctica no es tan sencillo remontar ocho puntos de distancia y superar como mínimo a diez equipos en la clasificación. De lo que no hay que olvidarse es del valor que tienen los empates, aunque no lo parezca. Los dos últimos que han sumado los de López Caro permiten seguir soñando con dar un paso de gigante en Gijón el próximo domingo ante otro rival en puestos de ascenso. En cambio, con dos puntos menos el celtismo estaría más pendiente de los resultado de abajo, no vaya a ser...
Y es que ayer, tras la expulsión de Rubén, en ese cuarto de hora final el Numancia estuvo muy cerca de llevarse los tres puntos.
Los errores se pagan
Sobre todo en Segunda División, donde un porcentaje elevadísimo de partidos se deciden por los pequeños detalles, es fundamental tener el máximo de concentración para no cometer errores que son evitables. Y los que permitieron al Numancia remontar en dos ocasiones el resultado favorable para el Celta lo eran.
El primero es la acción del penalti. Matías Lequi es probablemente el mejor central que tiene el Celta, con nivel para jugar en un equipo medio de Primera División. Ayer fue el autor del gol que adelantó a los celestes, Pero sea por su inactividad o por cualquier otra razón, llegó tarde para frenar a Carmelo en la acción del penalti. Un jugador de su experiencia debe saber encoger la pierna para evitar el penalti que propició el primer empate numantino. Carmelo ya le había ganado la posición, le había superado en el uno contra uno y había llegado a la línea de fondo donde es cierto que estaba en condiciones de enviar un pase de gol, pero siempre será más fácil defender esa jugada que conseguir que Pinto detenga el penalti.
En el segundo gol de los sorianos también es el argentino el que falla, al cometer una falta evitable. Era una zona en la que no era necesaria una entrada así, bastaba con ejercer una buena presión. Después Pinto también falló, pero esa es otra historia.
Y finalmente la mencionada autoexpulsión de Rubén González. A un futbolista profesional le va en su sueldo tener el autocontrol suficiente para no entrar en actuaciones antideportivas. Otro debate es si la expulsión es rigurosa, si el rival exagera el golpe que recibe de Rubén, si el árbitro es nefasto o si hubo otra jugada parecida protagonizada por un contrario, pero el santiagués falla gravemente en el momento en que suelta el brazo cuando ya no tiene el balón en su poder.
El papel de Jorge Larena
Al menos, el Celta va controlando otros detalles importante en Segunda como saber sacar provecho de las acciones de estrategia, al estilo de la que le dio el primer tanto. Es uno de los valores que añade Jorge Larena, que no sólo crea peligro lanzando faltas y saques de esquina, sino que a la hora de crear juego es fundamental con su buena visión y sus pases. Pero en la posición en la que está jugando tiene demasiado desgaste y se le nota el bajón en las rectas finales de los encuentros. Un problema en el que Caro ya trabaja.